El presidente José Antonio Kast llegó a La Paz en la primera visita oficial de un mandatario chileno a Bolivia en 71 años, según BioBioChile. Allí se reunió con su par boliviano, Rodrigo Paz, y ambos acordaron avanzar "paso a paso" hacia la normalización plena de las relaciones.
Chile y Bolivia no tienen embajadores desde 1978. La cita dejó acuerdos en comercio, minería, energía y conectividad, además de una declaración conjunta firmada por ambos gobiernos.
El límite político quedó a la vista de inmediato. Paz sostuvo que "Bolivia no renuncia a su historia, no renuncia a sus derechos y no renuncia al diálogo". Con esa frase, el mandatario boliviano reinstaló la demanda por un acceso soberano al océano Pacífico, la diferencia que ha marcado el vínculo durante décadas.
Esa disputa ya pasó por tribunales. En 2013, Bolivia demandó a Chile ante la Corte Internacional de Justicia, el principal tribunal de Naciones Unidas, en La Haya. Buscaba que se reconociera una obligación chilena de negociar una salida al mar. Cinco años después, la Corte resolvió que Chile no había asumido jurídicamente esa obligación.
Kast respondió con una postura pragmática. Afirmó que es válido que cada nación tenga sus propias "reivindicaciones", pero que la aspiración marítima boliviana no impide trabajar en conjunto.
Los expertos consultados por el medio prevén que el tema seguirá generando roces. Samuel Fernández, analista internacional de la Universidad Central, sostuvo que Bolivia debe compatibilizar esa aspiración con su propia institucionalidad y con la realidad jurídica que fijó el fallo.
El diputado Stephan Schubert, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara, apuntó en la misma línea. Según él, Bolivia volvió a dejar clara su intención marítima y, por eso, la relación debe construirse con tiempo.
La migración aparece como otro frente inmediato. El excanciller Mariano Fernández planteó que el Gobierno deberá abordar cómo fortalecer la coordinación migratoria y fronteriza con Bolivia, un tema sensible para las comunidades del norte de Chile.
¿Quién gana con este acercamiento? Ambos gobiernos obtienen una agenda económica concreta. Sin embargo, ninguno cedió en el fondo del conflicto, y eso fija un techo para la relación.
El próximo hito será en 2027, cuando Rodrigo Paz realice una visita oficial a Chile. Será el primer intento concreto de profundizar un vínculo que lleva 48 años sin embajadores.






