Un consejo presidido por el autor publicó el documento «La estrategia de desarrollo para la educación superior en Chile 2026-2038», que plantea orientar el sistema universitario y técnico por los próximos 12 años y subraya la necesidad de un amplio acuerdo nacional para que la reforma tenga efecto real.
El texto, elaborado por un equipo de 46 personas con apoyo de una secretaría técnica y mandatado por el ministro de Educación y el subsecretario de Educación Superior, sitúa el problema en términos históricos: desde la reforma universitaria de 1967 han pasado casi 60 años y el país transitó de un sistema pensado para una élite a una “sociedad educada”. El autor recuerda que a comienzos de los 60 solo uno de cada cinco jóvenes terminaba la educación secundaria; hoy, según el documento, dos de cada cinco finalizan la educación superior.
El argumento central es que los países que lideran en desarrollo económico y social suelen haber acompañado ese avance con una estrategia educativa coherente y con amplio consenso. Para reforzar la dimensión cultural y cívica de la educación, el autor cita a Jorge Millas (1962), quien advertía que una comunidad sin educación es, en la práctica, inexistente. También remite a la lectura de Maximiliano Figueroa (2025) sobre cómo pensar la educación en sociedades masivas.
Qué significa esto para universidades, estudiantes y financiamiento. El documento apunta, en términos generales, a alinear esfuerzos entre instituciones, Estado y sociedad para salir de «juegos de suma negativa» provocados por la inmediatez y el descontento. En la práctica, eso puede implicar cambios en gobernanza universitaria, criterios de financiamiento, y políticas de acceso y calidad, pero el fragmento disponible no detalla medidas concretas. Por tanto, el impacto real sobre aranceles, becas, acreditación o recursos estatales dependerá de decisiones posteriores del Ministerio de Educación y del Parlamento.
Plazos y procesos. El título del documento traza un horizonte 2026-2038, lo que sugiere una estrategia de mediano plazo. Sin embargo, la propuesta necesita traducción a políticas, recursos asignados y, sobre todo, acuerdo político y social para implementarse. En la versión reproducida de la columna el texto se interrumpe antes de enumerar propuestas operativas, por lo que todavía quedan pendientes preguntas clave sobre financiamiento, etapas de implementación y mecanismos de evaluación.
Perspectiva y próximos pasos. La propuesta recupera un diagnóstico compartido: ampliación del acceso lograda en las últimas seis décadas, y la necesidad de consolidar ese avance con una estrategia nacional. Ahora corresponde a las autoridades y a la sociedad civil abrir instancias de deliberación pública, exigir que el plan precise fuentes de financiamiento y cuotas de responsabilidad, y fiscalizar que las medidas garanticen equidad y calidad. Recomendamos leer el documento completo «La estrategia de desarrollo para la educación superior en Chile 2026-2038» para conocer las medidas específicas y seguir la agenda de consultas y trámites que anuncien el Ministerio de Educación y la Subsecretaría de Educación Superior.
