La Bolsa de Santiago cerró con tomas de utilidades este lunes tras la escalada bélica entre Estados Unidos e Irán en Medio Oriente, mientras el consenso de analistas sigue mostrando un margen de recuperación en los próximos 12 meses.
El IPSA, Índice de Precios Selectivo de Acciones, que es el principal indicador de la Bolsa de Santiago, aparece en el compilado de precios objetivos de la plataforma Bloomberg con un potencial alcista notable a 12 meses. El «precio objetivo de consenso», que es el promedio de las proyecciones de los analistas sobre el nivel del índice o de una acción, sigue por encima del nivel de mercado pese a la corrección reciente.
Según ese informe, el IPSA sin incluir dividendos muestra un potencial de subida de 11,6% a 12 meses. Además, el dividend yield, es decir el rendimiento por dividendos sobre el precio de la acción, llega a 3,1% hasta el cierre del año. Para ponerlo en términos sencillos, un 3,1% equivale a recibir $3.100 por cada $100.000 invertidos en dividendos en un año.
De las 30 acciones que componen el selectivo, 10 registran una recomendación neta de «comprar» y 20 están en «mantener». Entre las de mayor potencial aparecen Concha y Toro con 44,7%, Enel Américas con 36,4%, Latam Airlines con 34,7%, SMU con 22,9% y CMPC con 22,1%. Ese vehículo de oportunidades responde en parte a la ampliación de los precios objetivos luego de las caídas del IPSA, incluida la fuerte baja de este lunes por los eventos en Medio Oriente.
Credicorp Capital Chile, por ejemplo, mantenía un precio objetivo de 12.050 puntos, cifra que, según el gerente de Research Renta Variable de Credicorp Capital Chile, implicaba un retorno esperado de 11% desde el cierre del viernes previo a la escalada. Ese contraste entre targets al alza y un índice corrigiendo es lo que los analistas llaman un desacople entre valoración y precio.
El detonante internacional complica el panorama. Analistas consultados señalan que episodios geopolíticos suelen provocar picos de volatilidad de corta duración, y en efecto Wall Street revirtió parte de las pérdidas ese mismo día. Sin embargo, una escalada más amplia podría presionar el precio del petróleo y aumentar la aversión al riesgo, factores que afectarían costos y primas de riesgo globales y, por ende, la valoración de empresas chilenas con exposición internacional.
Para un inversionista chileno esto significa dos cosas prácticas. Primero, existe un margen de recuperación y renta por dividendos que puede parecer atractivo tras las caídas. Segundo, la posibilidad de más volatilidad exige mirar el calendario cercano, en particular la temporada de resultados del cuarto trimestre de 2025, cuando los departamentos de estudios podrían ajustar estimaciones si la crisis se prolonga.
En resumen, el mercado local muestra un potencial técnico y de dividendos que algunos analistas interpretan como oportunidad de compra selectiva, pero ese escenario está condicionado por la evolución del conflicto en Medio Oriente y por los próximos reportes corporativos que confirmarán o reajustarán las proyecciones.

