Fundación Reforestemos presentó una guía práctica con ocho principios técnicos para priorizar y fortalecer el arbolado urbano en los sectores del Gran Santiago más afectados por las llamadas Islas de Calor Urbanas. El documento se apoya en el estudio de zonas frías elaborado por la Corporación Ciudades en el marco de la alianza Barrios por el Clima, que señala diferencias de temperatura de hasta 5 °C entre barrios de la ciudad.

Contexto científico Las Islas de Calor Urbanas aparecen cuando la pérdida de vegetación y la abundancia de superficies duras, como asfalto y hormigón, elevan la temperatura local. Ese patrón está documentado por organismos internacionales, entre ellos el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que advierten sobre el aumento de eventos de calor extremo y su impacto desigual sobre la población. La guía recoge evidencia técnica sobre el papel de los árboles como climatizadores naturales: superficies bajo sombra pueden estar 11 a 25 °C más frías y la evapotranspiración de la vegetación puede reducir la temperatura del aire en torno a 1 a 5 °C, cifras que coinciden con estudios internacionales y con orientaciones de agencias como la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés). La Corporación Ciudades y Barrios por el Clima identificaron además que las brechas térmicas se superponen con mayor vulnerabilidad social en la ciudad.

Las mayores temperaturas urbanas afectan con más fuerza a personas mayores, niñez y hogares con menores recursos, porque aumentan el riesgo de golpes de calor y empeoran condiciones crónicas como enfermedades cardiovasculares y respiratorias, tal como advierte la OMS. En la práctica, una diferencia de 3 a 5 °C puede significar más consultas médicas y mayor necesidad de medidas de protección comunitaria en barrios con escasa sombra.

Qué propone la guía y medidas prácticas para municipios La guía de Fundación Reforestemos sintetiza su experiencia en más de 13 regiones y 128 comunas del país y plantea abordar el arbolado como infraestructura verde. Entre los principios prácticos se destacan: Priorizar intervenciones en barrios con mayor vulnerabilidad térmica y social, donde hoy no existe sombra. Integrar criterios técnicos desde la planificación del espacio público, considerando continuidad de sombra en veredas y calles. Priorizar especies nativas y de bajo consumo hídrico para asegurar adaptación al clima y menor demanda de riego. Aplicar estándares de plantación y diseño que maximicen supervivencia, por ejemplo hoyos adecuados, sustratos y protección inicial. Establecer sistemas de monitoreo y mantenimiento a mediano y largo plazo, para que los árboles no mueran tras plantados. Usar plazas y áreas verdes pequeñas, además de parques grandes, porque contribuyen a enfriar microbarrios. Coordinar con comunidades locales para gestión participativa y cuidado de los árboles. Vincular intervenciones verdes con otras políticas urbanas, como manejo de aguas pluviales y planificación vial.

Perspectiva y recomendaciones La guía ofrece medidas concretas que los municipios del Gran Santiago pueden incorporar rápidamente, desde mapas de vulnerabilidad térmica hasta protocolos de plantación y monitoreo. Para que el arbolado cumpla su función de reducir las brechas térmicas, es clave asegurar financiamiento para mantenimiento, seleccionar especies adecuadas al contexto hidrológico y monitorear resultados, algo que la propia Corporación Ciudades y la Fundación Reforestemos han aplicado en proyectos en 13 regiones y 128 comunas.

Fundación Reforestemos, Corporación Ciudades (Barrios por el Clima). Informe de zonas frías y guía práctica de arbolado urbano. Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), y Organización Mundial de la Salud (OMS), publicaciones sobre calor extremo y salud. Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), evidencia técnica sobre enfriamiento por vegetación.