La plataforma de streaming estadounidense Twitch programó para el 8 de marzo un torneo femenino llamado "Women’s Guild United", presentado por la marca automotriz Honda, y la decisión de que las creadoras compitieran en Overcooked! 2 provocó una fuerte reacción en redes sociales.
Twitch suele reunir a sus figuras más visibles a través de la serie de torneos Twitch Rivals, eventos que combinan competición, espectáculo y patrocinios para audiencias masivas. Esta edición estaba planteada como un homenaje al Día Internacional de la Mujer, fecha que cada 8 de marzo recuerda la lucha por la igualdad y la visibilidad de las mujeres en todos los ámbitos, incluyendo la industria tecnológica y de videojuegos.
El problema estalló cuando se publicó el tráiler promocional: con música alegre y gráficos coloridos se anunciaba que las streamers jugarían Overcooked! 2, un título cooperativo frenético donde los jugadores coordinan equipos para preparar y servir platos a contrarreloj, lavar platos y sortear obstáculos en cocinas caóticas. Para muchas usuarias y creadoras, elegir un juego centrado en cocinar como formato de competencia para el Día de la Mujer fue una decisión desafortunada, porque refuerza estereotipos sobre las mujeres y las tareas domésticas, justo en una jornada que busca cuestionarlos.
En redes, la crítica fue tanto cultural como estratégica: además de señalar el simbolismo problemático, hubo comentarios sobre la amplia oferta de videojuegos que existen y que podrían haberse usado para destacar habilidades diversas de las creadoras, desde shooters y juegos de estrategia hasta propuestas independientes que dialogan con la creatividad y el activismo. La discusión puso en evidencia tensiones entre plataformas, patrocinadores y comunidades, sobre quién decide el contenido y cómo se interpreta un gesto conmemorativo.
La presencia de una marca global como Honda como patrocinadora agrega otra capa al debate, porque abre la pregunta sobre el rol de los auspiciadores en la curaduría de contenidos y en la responsabilidad simbólica que tienen al asociarse con causas sociales. Hasta el cierre de esta nota, Twitch no había emitido una declaración pública que explicara la elección del formato o respondiera a las críticas.
Más allá del episodio puntual, la controversia refleja un debate mayor en la industria de los videojuegos y el streaming: cómo visibilizar a las mujeres sin caer en representaciones reductoras, y cómo las plataformas pueden construir celebraciones que realmente empoderen a las creadoras. En Chile y América Latina, donde la comunidad de jugadoras y creadoras crece con fuerza, estos episodios suelen tensar la conversación sobre inclusión, patrocinio y creatividad. Es probable que la plataforma y las marcas revisen sus próximos formatos para evitar interpretaciones contrarias al objetivo declarado de visibilizar y reivindicar el papel de las mujeres en la escena digital.

