Un niño de 12 años murió la madrugada de este martes en San Bernardo después de quedar atrapado en el cinturón de seguridad del vehículo familiar, que fue robado en una violenta encerrona. Los asaltantes arrastraron al menor por 3,3 kilómetros antes de abandonar el automóvil en la intersección de calle Frida Kahlo con avenida Diego Portales.
Según las primeras pesquisas del Ministerio Público, la banda habría estado integrada por menores de edad que esa noche realizaban un recorrido delictivo por el sector sur de Santiago. La víctima viajaba junto a su familia cuando el grupo interceptó el vehículo. En la huida, el niño no logró soltarse del cinturón.
El ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, suspendió de inmediato la pauta de copamiento policial que tenía agendada cerca de la estación de Metro Hospital El Pino y se trasladó al lugar del hecho. Ante los medios, calificó lo ocurrido como un llamado de atención urgente para la sociedad, señalando que el actuar de la banda no podía reducirse a una nota policial más.
El Presidente José Antonio Kast se refirió al caso durante la jornada. "Doce años equivale más o menos a séptimo básico, que es donde uno se prepara para jugar, para tener amigos, para proyectarse en la vida. Esto es dramático", dijo el mandatario. Kast reconoció que los índices de homicidios y portonazos han bajado durante su gobierno, pero subrayó que ningún avance estadístico compensa la pérdida de un niño.
El jefe de Estado también planteó una pregunta de fondo: cómo menores llegan a integrarse al crimen organizado. "En algún momento fuimos perdiendo a nuestros hijos, a nuestros niños, en manos del crimen organizado", reflexionó, sin ofrecer una respuesta concreta.
El caso quedó en manos del Ministerio Público. Dado que los presuntos autores serían menores de edad, la investigación se enmarca en la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente, que establece sanciones diferenciadas para infractores de entre 14 y 17 años.