En la conurbación La Serena-Coquimbo, en la región de Coquimbo, las familias alertan que la falta de oftalmólogos pediátricos dificulta el acceso de niños pequeños a diagnósticos y tratamientos oportunos. Padres y madres consultados por este medio dicen que conseguir una hora para menores de cinco años es cada vez más difícil, porque la oferta está saturada o porque los especialistas que atienden a niños no tienen cupos disponibles.

Según las propias familias, existen profesionales que atienden por el Fondo Nacional de Salud, Fondo Nacional de Salud (Fonasa), pero no todos aceptan pacientes en edad preescolar. El Hospital San Juan de Dios de La Serena, que cuenta con la especialidad de oftalmología, confirma que el acceso al servicio se realiza mediante interconsultas desde los centros de atención primaria, lo que implica depender de la derivación para obtener una evaluación especializada.

Las consecuencias son concretas para las familias: listas de espera prolongadas y desembolsos particulares elevados. Una madre, identificada como Nayadeth, relató que su hija debió ser valorada desde los dos meses de vida y que, durante la pandemia, las opciones locales se redujeron. "Después de esa hora mi hija comenzó a atenderse ahí y también en Santiago, pero no tengo más opciones porque lo que ella tiene es muy complicado y él es el único doctor en toda la región que sabe cómo tratar lo suyo", contó Nayadeth.

El relato de Nayadeth resume dos realidades que se reiteran en la zona: por un lado, la necesidad de derivar casos complejos a especialistas en Santiago, lo que implica viajes, permisos laborales y costos que muchas familias deben asumir; por otro lado, la concentración de experiencia en pocos profesionales locales, que genera cuellos de botella cuando aparece un caso grave.

Fuentes consultadas por este medio señalan que, en el sistema público, la puerta de entrada para la especialidad son las interconsultas desde los centros de atención primaria. Eso hace que la capacidad de respuesta dependa tanto de la disponibilidad de especialistas en el hospital regional, como de la rapidez con que la atención primaria gestione y priorice las derivaciones.

Las familias consultadas reclaman mayor oferta regional de especialistas, mayor disponibilidad de horas para niños y medidas que reduzcan los costos de desplazamiento y tratamientos. En la práctica, algunas recurren a consultas particulares o a telemedicina para lograr una evaluación más rápida; otras combinan atención local con controles en Santiago cuando el cuadro lo exige.

El impacto poblacional se concentra en niños con patologías congénitas o complejas de la visión, para quienes un retraso en el diagnóstico o tratamiento puede significar pérdida funcional importante. En estos casos, las demoras no son un inconveniente menor: los padres y madres describen la sensación de urgencia y la presión económica para pagar intervenciones cuando el sistema público no ofrece respuesta inmediata.

A futuro, las familias esperan respuestas de la Seremi de Salud de la región de Coquimbo y del Servicio de Salud Coquimbo para aumentar la dotación de oftalmólogos pediátricos y optimizar las rutas de derivación desde la atención primaria. Mientras tanto, la realidad en la conurbación obliga a muchas familias a decidir entre esperar en lista pública o afrontar gastos particulares y traslados para buscar atención en Santiago.

Este medio consultó documentación pública sobre el funcionamiento del sistema de derivaciones y la existencia de la especialidad en el Hospital San Juan de Dios de La Serena, además de las declaraciones de las familias. No se encontraron cifras oficiales recientes sobre el número exacto de oftalmólogos pediátricos en la región; esa información deberá ser entregada por las autoridades sanitarias regionales si se requiere precisión cuantitativa.