En un video difundido en sus redes sociales, la líder opositora venezolana María Corina Machado aseguró que volverá a Venezuela "en pocas semanas" y pidió a sus seguidores prepararse para una "transición a la democracia ordenada y sostenible". La declaración llega después de tres meses de exilio que, según sus allegados, terminaron con su salida clandestina y un viaje a Oslo para recibir el Premio Nobel de la Paz otorgado por el Comité Nobel noruego.
Machado sostuvo que el retorno buscará "establecer los consensos para lograr la gobernabilidad" y prometió que la oposición no renunciará a "cobrar la victoria" que, en su relato, quedó pendiente tras las elecciones presidenciales de 2024. En ese proceso, la oposición denunció fraude tras la reelección de Nicolás Maduro, y Machado lideró la campaña del candidato Edmundo González Urrutia, según los informes sobre la contienda.
El anuncio intensifica una tensión política ya marcada por medidas recientes del poder legislativo y judicial. La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó una ley de amnistía que, según reportes, ordenó la liberación de 379 presos políticos pero excluye a 174 militares acusados de rebelión. El texto del gobierno y las declaraciones oficiales han acuñado calificativos contra Machado; Tarek William Saab, ex fiscal general de Venezuela, la ha catalogado públicamente como "prófuga" y la acusó de pedir una intervención militar extranjera, señalamientos que la dirigente niega.
Machado pasó la mayor parte de su exilio en Estados Unidos, donde —siempre según sus mensajes y agendas publicadas— se reunió con autoridades y políticos, entre ellos el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el senador Marco Rubio. Tras una de esas reuniones, Trump dijo que le interesaría "involucrarla de alguna manera" en asuntos venezolanos, y a la vez expresó su aceptación por la figura de Delcy Rodríguez como autoridad interina, de acuerdo con comunicados y declaraciones citadas por medios. En el texto que se difundió sobre la situación institucional en Caracas también se menciona, sin confirmación independiente, que Delcy Rodríguez habría asumido funciones de gobierno tras la captura de Nicolás Maduro durante una operación militar estadounidense, una afirmación que no ha sido verificada por fuentes abiertas.
El regreso de Machado plantea varias preguntas prácticas y simbólicas: qué condiciones de seguridad y garantías judiciales encontrará al pisar suelo venezolano, cómo impactará en la fragmentada oposición, y si el nuevo marco legal de amnistía modificará la situación de dirigentes perseguidos o encarcelados. Además, el Fondo Monetario Internacional, que ha calificado la situación económica y humanitaria del país como "bastante frágil", mantiene monitoreo sobre la inflación y la capacidad del Estado para sostener procesos políticos largos.
Para los próximos días, los focos estarán en la confirmación de la fecha de retorno, las reacciones del gobierno y del aparato judicial, y la posibilidad de que el anuncio de Machado reactive movilizaciones o negociaciones internas. Sea cual sea el calendario, su eventual llegada a Venezuela promete ser un punto de inflexión en una crisis que combina disputa electoral, presiones internacionales y una crisis social que todavía deja huellas profundas en la región.

