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China dice estar abierta a visita de Trump pese a guerra en Irán

Ilustración del perfil editorial Lucía CamposLucía CamposEdición automatizada bajo responsabilidad de Periodismo2
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Wang Yi afirmó en la Asamblea Popular Nacional que Pekín está "optimista y abierta" a la visita de Donald Trump a fines de marzo, pese al conflicto en Irán.

En Beijing, el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, sostuvo en la Asamblea Popular Nacional que Pekín sigue "optimista y abierta" ante la visita del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, programada para fines de marzo, aunque reconoció que la actual guerra en Medio Oriente complica el contexto diplomático.

Wang calificó el conflicto como algo que "no debería haber ocurrido" y subrayó la necesidad de mantener canales de diálogo con Washington. En su intervención señaló que la agenda de los "intercambios de alto nivel" entre ambos líderes "ya está sobre la mesa" y advirtió que la falta de diálogo entre las dos naciones solo conducirá a malentendidos y errores de juicio, que escalarán hacia la confrontación y dañarán al mundo.

El viaje de Trump sería la primera visita de un mandatario estadounidense a China en casi una década, un gesto con potencial simbólico para intentar reparar relaciones comerciales y gestionar diferencias estratégicas. Pekín y Washington buscan aliviar tensiones acumuladas por aranceles, tecnología y presencia militar global, lo que hace que la entrevista bilateral tenga implicancias estratégicas más allá de la diplomacia formal.

Desde el punto de vista económico, la guerra en Medio Oriente representa un riesgo concreto para China, el mayor importador de petróleo crudo del mundo, porque depende de Irán para 13% de esas importaciones. Gran parte del petróleo y gas que China recibe pasa por el estrecho de Ormuz, lo que expone los flujos energéticos a interrupciones y alzas de precio en caso de escaladas.

Wang también sostuvo que "los asuntos de Medio Oriente deben ser determinados por los países de la región de forma independiente" y que "buscar un cambio de régimen no encontrará apoyo popular", remarcas que ubican a Pekín en una postura de defensa de la soberanía regional frente a intervenciones externas.

Para Chile y América Latina la visita y la postura china importan por razones concretas. China es el principal socio comercial de Chile y cualquier shock en el suministro energético o en los precios internacionales puede traducirse en volatilidad para los mercados, mayor presión sobre la inflación importada y cambios en la demanda por cobre. Como hemos reportado en notas previas, la escalada ya provocó subidas del petróleo y caídas en Wall Street que preocuparon a inversionistas chilenos.

No hubo, hasta el cierre de esta nota, una reacción pública inmediata de la Casa Blanca a las declaraciones de Wang. Las próximas semanas serán clave para ver si se concreta la agenda, cuáles serán los temas prioritarios y cómo influirá la guerra en Medio Oriente en los acuerdos prácticos entre Pekín y Washington.

Si la visita se mantiene, podría marcar un intento de gestionar la competencia estratégica en un entorno de creciente multipolaridad; si la guerra se intensifica, aumentará la probabilidad de perturbaciones económicas globales que repercutirán en importadores y exportadores en Chile y la región.

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