La saga Peaky Blinders da un paso expansivo: la película El hombre inmortal llegará a salas el 6 de marzo y, según el tráiler oficial, desembarcará en Netflix el 20 de marzo; además, BBC One ha aprobado dos temporadas de una secuela televisiva ambientada en 1953, según declaró su creador Steven Knight a la revista Radio Times, publicación británica dedicada a la televisión.
El movimiento confirma que la franquicia no se cierra con Tommy Shelby, sino que busca prolongar su universo en cine y televisión. Knight había dicho que su intención original era empezar la historia tras la Primera Guerra Mundial y terminar cuando comenzara la Segunda Guerra Mundial, un arco temporal que ahora se estira para explorar las consecuencias del pasado en una nueva posguerra.
El corazón de la noticia es Cillian Murphy, el actor irlandés que volvió a encarnar a Tommy Shelby en la película, y la promesa de que la narrativa avanzará hacia una nueva generación. Knight describió El hombre inmortal como “diferente, pero igual”, y anunció que la serie de 1953 será una “prolongación natural del universo Shelby”, con la posibilidad de cruzar personajes históricos y tensiones sociales en la trama.
Hay expectativas sobre un relevo generacional, y en algunos reportes se menciona la aparición de un personaje llamado Duke Shelby, pero esos detalles no han sido confirmados por el equipo creativo. Knight se mostró deliberadamente esquivo sobre conexiones directas entre la película y la futura serie: “Ya lo verán, no puedo decir nada al respecto”, dijo a Radio Times.
Desde el punto de vista cultural, Peaky Blinders ha instalado una estética y una narrativa sobre trauma de guerra, violencia social y herencia familiar, temas que resuenan fuera de Reino Unido. En Latinoamérica y en Chile la serie encontró eco en la fascinación por las sagas familiares y los relatos sobre poder y memoria, y ahora esa continuidad en cine y TV plantea nuevas lecturas sobre cómo se construyen y destruyen los legados.
Para el público chileno lo práctico es claro: la película llegará primero a salas y luego, dos semanas después, a Netflix, por lo que debería estar disponible en la plataforma en Chile desde el 20 de marzo. Lo que queda por ver son los contornos de la secuela televisiva: cómo se representará la década de 1950, qué voces nuevas integrará la familia Shelby y hasta qué punto la franquicia incorporará figuras históricas reales para tensionar esa disputa por el legado.
Peaky Blinders, que empezó como una exploración íntima de violencia y posguerra en Birmingham, se propone ahora como un relato generacional más amplio. Para los espectadores interesados en la política de la memoria y las dinastías, la pregunta se mantiene: enfrentar el legado, o convertirlo en cenizas. En las próximas semanas habrá material adicional y entrevistas que permitirán evaluar si esta expansión es una profundización legítima del universo Shelby o una operación industrial para perpetuar la marca.
