En la madrugada de este martes la emblemática escultura del general Manuel Baquedano fue colocada nuevamente en su plinto en Plaza Italia, en Santiago, tras casi cinco años fuera del espacio público. La figura, homenaje al militar que condujo al Ejército de Chile durante la Guerra del Pacífico, había sido retirada por su estado de abandono y los daños sufridos durante las protestas iniciadas en octubre de 2019.

La estatua, erigida el 18 de septiembre de 1928, fue trasladada el 12 de marzo de 2021 desde la rotonda hacia el Museo Histórico y Militar para ser intervenida. Allí se realizó un proceso de conservación que permitió reparar los daños estructurales de la pieza, que pesa aproximadamente tres toneladas. El retorno fue autorizado por el Consejo de Monumentos Nacionales, y su decisión final se aprobó por unanimidad el 25 de febrero.

El regreso de la obra coincide con la inauguración del ambicioso proyecto Nueva Alameda Providencia, liderado por el gobierno, que busca transformar la avenida Libertador General Bernardo O Higgins entre Plaza Baquedano y avenida Pajaritos. La intervención, que implicó una inversión de más de $134 mil millones, incluye cerca de 8 kilómetros de renovación urbana, ciclovías, y un aumento de 8.750 metros cuadrados de áreas verdes.

Durante la reciente apertura del proyecto el presidente Gabriel Boric encabezó las actividades que renovaron la histórica plaza, que además incorpora un monumento en homenaje a la escritora y premio Nobel Gabriela Mistral. Sin embargo, hasta hace pocos días el plinto destinado a Baquedano permanecía vacío mientras se afinaban los detalles técnicos y de montaje.

Plaza Italia ha sido por décadas un punto de celebración y de congregación ciudadana, escenario de festejos deportivos y de manifestaciones. La restitución de la estatua no solo recupera un hito patrimonial, sino que reaviva la conversación pública sobre memoria, representaciones históricas y la manera en que el espacio urbano acoge múltiples lecturas ciudadanas. Las autoridades municipales y del Ejército de Chile coordinan la logística final de instalación y el calendario de apertura al público, mientras especialistas en patrimonio seguirán monitoreando el estado de la obra.