La filial de Engie en Chile puso en operación comercial el proyecto de almacenamiento energético BESS Tocopilla en la ciudad de Tocopilla, Región de Antofagasta, y el sistema quedó habilitado para operar desde el 19 de febrero tras completar su puesta en marcha y la validación regulatoria. La compañía resaltó el rol de la iniciativa en la transformación del histórico sitio de generación a carbón hacia nuevas infraestructuras energéticas.

El proyecto, denominado BESS, por sus siglas en inglés Battery Energy Storage System, implicó una inversión de US$170 millones y está diseñado para ofrecer servicios de flexibilidad al Sistema Eléctrico Nacional, que en adelante identificaremos como SEN. Con una capacidad de 116 MW y 660 MWh, BESS Tocopilla está compuesto por 240 contenedores de baterías de iones de litio, 30 sistemas de conversión de potencia, conocidos como PCS (sistemas de conversión de potencia), y un transformador de 130 MVA conectado directamente a la red de transmisión.

Según la empresa, esta configuración permite almacenar energía en periodos de menor demanda y entregarla en horarios punta, aportando a una operación más eficiente, robusta y resiliente del SEN. Engie destacó además que se trata del primer sistema de almacenamiento standalone a gran escala de la compañía en Chile, es decir, que opera de forma autónoma sin estar emparejado a una central de generación.

La iniciativa se emplaza en el sitio del antiguo Complejo Térmico de Tocopilla, cuya última unidad a carbón fue desconectada en septiembre de 2022. En palabras de la compañía, "consolida la transformación del histórico ex Complejo Térmico de Tocopilla en el nuevo Complejo Energético de Tocopilla", y se inserta, según Engie, en un proceso de reconversión planificado y alineado con los compromisos climáticos del país.

Desde una mirada regional y social, el proyecto llega a una ciudad que simultáneamente enfrenta desafíos locales: la acreditación de miles de personas como cuidadoras en la zona, protocolos sanitarios en el hospital regional por un brote de escabiosis, y la persistente actividad minera, como la renovación de auspicios en el fútbol local. Esa convivencia entre transición energética, necesidades comunitarias y economía extractiva dibuja la complejidad del presente de Tocopilla.

En términos sectoriales, la puesta en marcha de BESS Tocopilla refuerza la capacidad de integrar generación variable, como la solar y eólica, al sistema, al ofrecer soluciones de respaldo y flexibilidad en horas punta. Que el proyecto opere como almacenamiento independiente puede marcar un precedente para nuevas inversiones de este tipo en Chile, donde la demanda por servicios de estabilización y capacidad de reserva es creciente.

El proyecto ya está entregando energía y servicios de flexibilidad al SEN, según Engie, y su operación abre preguntas sobre la escala y ritmo de la reconversión de antiguos sitios térmicos en el país. Queda por ver cómo se traducirán estos desarrollos en empleo local, en nuevas oportunidades industriales y en la integración comunitaria de una infraestructura que simboliza el paso de una economía fósil hacia otra más electrificada y renovable.