En el XX Seminario de LarrainVial, realizado en el Hotel W, el académico Daniel Mansuy entregó reflexiones sobre el abrupto quiebre entre Gabriel Boric, presidente en ejercicio de Chile, y José Antonio Kast, presidente electo de Chile. La tensión entre ambos fue el tema recurrente en el evento y motivó la intervención de Mansuy en el panel donde también participó María José Naudon, decana de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez.
Los asistentes habían bautizado informalmente el episodio como la "pelea del siglo" y la conversación se extendió incluso durante el coffee break. Mansuy, investigador asociado del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), calificó lo ocurrido como lamentable, pero lo situó dentro de una trayectoria previa. Recordó el tono de campaña de Kast, y luego el cambio aparente en la noche de la elección cuando ambos dirigentes tuvieron un llamado conciliador, que dijo fue recibido con "cierta alegría" por observadores políticos.
"Es una noticia lamentable en un sentido, pero que también marca bien la fricción política en la que estamos", señaló Mansuy, y añadió que ese llamado del domingo 14 de diciembre podría considerarse más bien un paréntesis ante una tensión que se ha ido agravando. En su diagnóstico, lo que predomina es la competencia entre grupos que buscan mantener protagonismo y categoría, lo que ha llevado a una "reyerta un poco absurda", según su vocabulario.
El comentario de Mansuy llega en un momento en que actores de la centro derecha intentan recomponer las vías institucionales del traspaso. Rodrigo Galilea, presidente del partido Renovación Nacional, pidió públicamente a José Antonio Kast retomar el traspaso de mando y aceptar el llamado del arzobispo Fernando Chomalí, voz eclesiástica que ha mediado en la crisis. Estas gestiones apuntan a normalizar el proceso institucional que une a dos administraciones.
Más allá del episodio puntual, las palabras de Mansuy ponen en evidencia un desafío para la cultura política chilena: la transición entre gobiernos no solo es un acto administrativo, sino un ritual republicano cuya erosión potencia desconfianzas y polarización. Queda por ver si las apelaciones públicas y privadas lograrán reconstruir un cauce de traspaso que la ciudadanía y las instituciones esperan ver ordenado y respetuoso.