Pedro Castillo es el ex presidente peruano, maestro y líder sindical, destituido por intentar un autogolpe el 7 de diciembre de 2022. En noviembre fue condenado en primera instancia a once años y medio de prisión por conspiración para la rebelión. Su detención y la vacancia motivaron protestas masivas y, según informes, la muerte de alrededor de medio centenar de manifestantes durante el gobierno de Dina Boluarte.

En su primer día como presidente interino, el congresista José María Balcázar, de 83 años y miembro del partido Perú Libre, recibió una carta desde la cárcel firmada por Castillo. En el escrito solicita formalmente el indulto presidencial, apelando a "humanidad" y pidiendo que Balcázar "honre la palabra empeñada". Balcázar negó haber prometido el indulto, aunque fuentes aseguran que esa oferta circuló antes de su elección por el Congreso. Balcázar gobernará como interino hasta la entrega del mando el 28 de julio. Consecuencias La solicitud abre una crisis política inmediata. Conceder el indulto podría reforzar la base de Perú Libre y liberar a Castillo, pero también encender nuevamente protestas y agravar la polarización. Negarlo podría fracturar al partido y aumentar la tensión interna. Para Chile, la decisión tiene efectos prácticos: una escalada en Perú puede aumentar flujos migratorios, presionar consulados y generar incertidumbre para el comercio y la cooperación en la región.

El indulto presidencial es una facultad del Ejecutivo, pero su uso en este caso es eminentemente político. Balcázar sólo gobierna cinco meses, por lo que enfrentará un dilema entre garantizar estabilidad inmediata o cumplir promesas con su sector. El precedente importa: Perú acumula una década de inestabilidad con múltiples cambios de jefe de Estado, y una decisión sobre Castillo marcará si la fractura se atenúa o se agudiza. Quien gana y quien pierde Gana Castillo y su entorno si logra libertad, y gana Perú Libre si suma legitimidad política. Pierden las víctimas de la represión y los sectores que piden rendición de cuentas, que verían el indulto como impunidad. También pierde la estabilidad regional si la medida revive protestas generalizadas. Qué sigue Balcázar puede evaluar la petición en el breve plazo, pero la presión social y diplomática será intensa. La decisión tendrá efectos inmediatos en la política peruana y en la lectura regional sobre la capacidad de los gobiernos para reconciliar crisis y garantizar justicia. Como informamos ayer, la sucesión que llevó a Balcázar al poder reafirma la profunda inestabilidad en Perú. Esta solicitud de indulto es la primera prueba de fuego para su presidencia interina y obliga a todos los actores a definir prioridades entre lealtad política y gobernabilidad.