Cerca de 40 empresarios y representantes de las Islas Malvinas se reunieron este lunes con unas 60 firmas de la Región de Magallanes en el Hotel Cabo de Hornos, en Punta Arenas. Buscan cerrar contratos de abastecimiento entre proveedores chilenos y compradores del archipiélago.
De acuerdo con T13, el encuentro se extendía hasta el mediodía de este martes. Participaron empresas de alimentos, materiales de construcción, repuestos de vehículos y logística. Los isleños dijeron que les interesa sobre todo comprar vinos, abarrotes, materiales de construcción y artículos de decoración.
La rueda de negocios llega después de un acuerdo firmado a principios de septiembre. La naviera chilena Easter Island pactó con la Corporación de Desarrollo de las Islas Falkland (FIDC, por su sigla en inglés) una nueva ruta marítima entre Stanley, capital de las islas, y Punta Arenas. El primer envío está previsto entre fines de noviembre y principios de diciembre.
El alcalde de Punta Arenas ha estimado que el acuerdo generaría negocios por US$20 millones anuales para Magallanes. Hoy la única ruta hacia las islas sale desde Montevideo, a casi 2.000 kilómetros. Desde Punta Arenas la distancia se reduce a la mitad.
Los empresarios isleños explicaron sus motivos. Según relataron, con la ruta uruguaya "hay muchos cambios en la agenda y los tiempos no están funcionando. La comida no siempre llega fresca".
La dinámica fue cronometrada. Los compradores de Malvinas esperaban en 14 mesas y los proveedores locales rotaban. Cada uno tenía ocho minutos para presentar productos y condiciones. Algunos chilenos usaron el traductor del teléfono. Dos proveedores de alimentos contaron que aún no acordaban precios, pero fijaron nuevas reuniones para el miércoles y el jueves.
El encuentro ocurre en un momento tenso con Argentina, que reclama la soberanía de las islas administradas por Reino Unido. Chile ha respaldado históricamente el reclamo argentino.
Hace poco hubo otra polémica, esta vez por la soberanía del Estrecho de Magallanes, por donde navegará el barco. Terminó con una declaración conjunta de los presidentes Javier Milei y José Antonio Kast. El texto señala que los tratados de 1881 y 1984 "establecen la soberanía de la República de Chile sobre la totalidad del estrecho".
Sin embargo, el gobierno de Milei abrió un nuevo frente. Denunció vuelos entre las islas y Punta Arenas operados por la empresa británica Thales UK Limited sin autorización argentina. Buenos Aires anunció procedimientos sancionatorios, denuncias penales y gestiones diplomáticas.
El senador por Magallanes Karim Bianchi (independiente) respondió con dureza. "Es una patudez tremenda", dijo en Vía Pública, de 24 Horas, sobre la pretensión argentina de poner condiciones. Recordó que la ganadería ovina de la región llegó desde las Falkland.
Para Bianchi, apoyar el reclamo argentino es un asunto distinto del comercio. "Negocios son negocios, no estamos haciendo nada ilegal", afirmó. También dudó de que esa reivindicación represente al pueblo chileno o a Magallanes.
En el gobierno también hubo matices. El ministro de Defensa, Fernando Barros, dijo en Radio Polar que Chile respalda la pretensión argentina, pero que existe una "situación de hecho" porque Reino Unido ejerce soberanía hace 200 años. Luego descartó un cambio en la política exterior.
El canciller Francisco Pérez Mackenna reafirmó la posición oficial de Chile este lunes, durante su interpelación en la Cámara de Diputados. Mientras tanto, en Punta Arenas se preparan para el primer envío de la naviera Easter Island a Stanley, previsto antes de diciembre.