El gobierno de Javier Milei ordenó este lunes iniciar procedimientos sancionatorios, denuncias penales y gestiones diplomáticas contra la empresa británica Thales UK Limited. La acusa de operar vuelos entre Punta Arenas, en la Región de Magallanes, y las islas Malvinas sin autorización argentina.
Según informó Cooperativa, la Casa Rosada detalló en un comunicado que la firma usó una aeronave con matrícula del Reino Unido en la ruta Islas Malvinas-Punta Arenas. El Presidente ordenó a sus equipos actuar "de forma urgente".
"La República Argentina no se quedará de brazos cruzados y continuará defendiendo sus derechos soberanos con firmeza", señaló el Ejecutivo trasandino. Agregó que usará todas las herramientas diplomáticas, administrativas y jurídicas que le reconocen el derecho nacional e internacional. Las fuentes no precisan cuántos vuelos se detectaron ni con qué propósito se hicieron.
En paralelo, Milei instruyó a su Cancillería iniciar un arbitraje bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar). El objetivo es frenar Sea Lion, un proyecto británico de explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte.
Buenos Aires intimó formalmente a Londres para que, en un plazo de dos semanas, impida el inicio o la continuación de esas actividades en la plataforma continental que Argentina reclama. Si no lo hace, el país pedirá medidas provisionales al Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo.
De acuerdo con La Tercera, el gobierno argentino también rechazó la respuesta británica a los dichos de Milei ante la Asamblea General de la ONU. Sostuvo que la categoría de "Territorio Británico de Ultramar" y el referéndum de 2013, en que los isleños votaron seguir bajo soberanía británica, no alteran la disputa reconocida por Naciones Unidas.
El Reino Unido administra el archipiélago desde 1833, y ambos países se enfrentaron en la guerra de 1982. Argentina reclama además las Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y considera ilegal la explotación unilateral de recursos en sus aguas.
Para Chile, el caso toca directamente a Magallanes. Punta Arenas es uno de los pocos puntos continentales con conexión aérea hacia las islas, y el anuncio argentino pone esa ruta en el centro de la controversia.
La semana pasada, el ministro de Defensa, Fernando Barros, dijo a Radio Polar que "Chile ha señalado que apoya la pretensión argentina" sobre las Malvinas. Sin embargo, matizó que existe una "situación de hecho" por los cerca de 200 años de administración del Reino Unido, al que llamó "un país amigo".
Barros también planteó considerar "la voluntad e interés de las personas involucradas" por la vía pacífica, y defendió el derecho de ejercer el comercio desde Magallanes hacia el archipiélago. Esos dichos generaron críticas en Argentina. El plazo de dos semanas dado a Londres vence a mediados de octubre.