Mediante un hecho esencial remitido a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), la sociedad Quilicura informó que se materializó la venta de las farmacéuticas Instituto Sanitas y Chemopharma a Laboratorios Saval, empresa controlada por la familia hispano-chilena Saval Prados. La operación había sido anunciada en septiembre de 2024 y fue formalizada este año, según el documento enviado al regulador financiero.

El escrito precisa que Quilicura vendió la totalidad de su participación en Instituto Sanitas y que, en conjunto, Laboratorios Saval pasó a ser titular de el 98,78% de Instituto Sanitas S.A. Además, la compañía completó la adquisición del 100% de Chemopharma S.A., sociedad de la que Quilicura no era accionista. La información fue consignada por Quilicura en el hecho esencial disponible en la CMF.

La Fiscalía Nacional Económica, FNE, autorizó la concentración a comienzos de febrero tras evaluar medidas de mitigación propuestas por las partes. La FNE señaló que esas medidas son “efectivas, proporcionales e idóneas para no reducir sustancialmente la libre competencia”, según su resolución pública. Sin embargo, en su análisis la Fiscalía advirtió que, sin remedios, la fusión podría haber afectado la competencia en la comercialización mayorista de ciertos medicamentos.

En particular, la investigación de la FNE identificó riesgos sobre tres productos: la anfebutamona 150 mg (comercializada como Buxon y Bupredol), que corresponde a uno de los cinco antidepresivos más vendidos en farmacias; y las combinaciones Paracetamol/Pseudoefedrina/Clorfenamina en jarabe y Pseudoefedrina/Clorfenamina en gotas, comercializadas como Duoval, Nastul y Trioval, siendo esta última la marca antigripal líder en ventas en el canal retail (farmacias) del país. La Fiscalía advirtió que la operación generaría riesgos horizontales, tanto unilaterales como coordinados, en los canales retail, institucional privado (clínicas y centros médicos) e institucional público (hospitales y municipalidades), con posibilidad de presionar al alza los precios.

La FNE aprobó la compra condicionada a las medidas que consideró suficientes para mitigar esos riesgos, sin detallar en el comunicado de Quilicura todas las obligaciones concretas que impuso. Quien quiera revisar los términos completos puede consultar la resolución de la FNE, donde se explican los compromisos exigidos a las partes para proteger la competencia.

Para los usuarios y el mercado farmacéutico chileno, la operación concentra jugadores relevantes en segmentos de productos de alta rotación, por lo que la vigilancia del cumplimiento de las medidas por parte de la FNE será clave. En el corto plazo, los consumidores debieran estar atentos a la disponibilidad y precios de los medicamentos mencionados; a mediano plazo, la transacción podría impulsar cambios en estrategias comerciales y acuerdos de distribución dentro del rubro farmacéutico chileno.

La formalización completa de la compra marca un hito en el reordenamiento del sector farmacéutico local. La FNE queda a cargo del seguimiento del acuerdo y de verificar que las medidas acordadas efectivamente preserven la competencia en los mercados señalados.