Contexto histórico, y un precedente que obliga a mirar con cautela. El mercado español alcanzó en 2007 máximos antes del desplome posterior, y la reciente aceleración reaviva ese recuerdo.
datos clave. El Instituto Nacional de Estadística de España, la oficina oficial de estadísticas del país, informó que la compraventa de viviendas creció 11,5% en 2025, hasta 714.237 operaciones. Es la mayor cifra en 18 años y el segundo año consecutivo de ascensos, tras el avance del 9,7% en 2024.
Desagregación, quién movió el mercado. Las ventas de segunda mano sumaron 558.327 operaciones, un alza anual de 10,3% y récord de la serie. Las viviendas nuevas crecieron 16,1%, hasta 155.910 operaciones, su mayor cifra desde 2011. El 93,2% de las transacciones correspondieron a viviendas libres y 6,8% a protegidas. Todas las comunidades autónomas, es decir las regiones españolas, aumentaron ventas; los mayores incrementos se registraron en Castilla y León, Castilla-La Mancha, La Rioja y Extremadura.
Consecuencias probables en España. Mayor actividad favorece a promotores, inmobiliarias y comunidades con construcción intensa. Sin embargo, puede presionar los precios y la accesibilidad, sobre todo porque la vivienda protegida aumentó solo marginalmente. Si la dinámica se alimenta de crédito fácil o inversión especulativa, revive el riesgo de una burbuja inmobiliaria, antecedente que España vivió en 2007.
Qué gana y qué pierde el ciudadano común. Ganan vendedores, constructores y zonas con mayor oferta. Pierden potenciales compradores primerizos y arrendatarios, por la presión al alza sobre precios y arriendos. También pierden quienes dependen del parque de vivienda protegida, que crece de forma limitada.
Lecciones y contraste para Chile. Primero, el precedente español muestra que un aumento rápido de compraventas puede mejorar la actividad económica, pero también exacerbar problemas de accesibilidad si no aumenta la vivienda social y regulada. En Chile, las autoridades relevantes son el Banco Central de Chile, que influye en las tasas de interés; la Comisión para el Mercado Financiero, que supervisa riesgos del crédito hipotecario; el Servicio de Impuestos Internos, que incide en la tributación inmobiliaria; y el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, responsable de la política de vivienda protegida. En ese contexto, las preguntas para Chile son claras: ¿aumenta la oferta de viviendas asequibles al mismo ritmo que la demanda? ¿se está controlando el riesgo crediticio? ¿las políticas de subsidios y regulación urbana favorecen la construcción eficiente y la densificación en zonas con servicios?
Recomendaciones de política pública, sin recetas definidas. Priorizar la ampliación de oferta protegida y el acceso para compradores primerizos. Acelerar permisos y simplificar normativa urbanística para reducir costos de construcción. Monitorear la evolución del crédito hipotecario desde la CMF y el Banco Central de Chile, para evitar formación de riesgos sistémicos. Finalmente, orientar incentivos fiscales y subsidios hacia stock permanente de vivienda social, no solo a la demanda momentánea.
Análisis final. El repunte en España ofrece una radiografía de lo que puede suceder en mercados dinámicos: crecimiento económico local y presiones sobre la asequibilidad. Para el ciudadano chileno la lección es doble. Las ventas elevadas pueden ser buenas para la economía, pero solo si van acompañadas de política pública que garantice vivienda accesible y gestione el riesgo financiero.