El sistema Red de Movilidad de Santiago alcanzó un nuevo hito, según el balance del 17 de febrero del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (MTT) y del Directorio de Transporte Público Metropolitano (DTPM): la capital se consolida como la ciudad con más buses eléctricos en operación fuera de China.

El informe oficial indica que hoy circulan 4.088 buses eléctricos en el Gran Santiago, lo que equivale al 62% de la flota del transporte público metropolitano. En marzo de 2022 operaban 779 unidades, por lo que el aumento desde entonces es de 523%. En octubre de 2025 la cifra era 3.544 buses, 55% de la flota, y la proyección para el primer semestre de 2026 es llegar a 4.400 unidades, 68%.

El MTT es el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, y el DTPM es el organismo que administra el transporte público metropolitano. Las autoridades presentaron 450 nuevas unidades el 17 de febrero, y dijeron que comenzarán a circular en comunas como Maipú, Puente Alto, San Bernardo, Quilicura, Cerrillos y Estación Central. Beijing, la capital de China, sigue liderando a nivel mundial, pero fuera de China Santiago encabeza la lista.

Según el DTPM, los buses eléctricos reducen emisiones de material particulado fino, conocido como PM2,5, y bajan el ruido en más de 40%. PM2,5 son partículas menores a 2,5 micrómetros, lo bastante pequeñas como para penetrar en los pulmones y afectar la salud, sobre todo de niños y adultos mayores. Para quien usa RED, esto se traduce en viajes con menos ruido y potencialmente aire más limpio en las paradas y recorridos.

El balance menciona una reducción de hasta 75% en emisiones de PM2,5. El comunicado quedó incompleto respecto a otra cifra que empezaba a enumerar, por lo que no es posible verificar completamente ese segundo dato a partir del texto que se difundió.

Perspectiva y desafíos Pasar de 779 a 4.088 buses en cuatro años es como cambiar seis de cada diez buses por eléctricos, y eso ya es disponibilidad real, no solo un anuncio. Sin embargo, la electromovilidad trae retos operativos: se necesita infraestructura de carga suficiente y bien distribuida, mayor capacidad de la red eléctrica en puntos clave, formación técnica para mantención de baterías, y esquemas financieros claros para operadores y municipios.

Lo que conviene vigilar en los próximos meses es si la expansión mantiene la cobertura en comunas más vulnerables, cómo se sostiene el costo operativo frente al combustible tradicional, y si datos independientes de calidad del aire confirman las mejoras que el MTT y DTPM han reportado. Para los pasajeros, el cambio ya empieza a sentirse en menos ruido y, potencialmente, en aire más limpio en la ciudad.