Pete Hegseth, jefe del Pentágono, afirmó en una conferencia en Washington que este martes será "el día más intenso" de los ataques contra Irán, en el décimo día desde que Washington inició la operación militar. Según sus palabras, el presidente Donald Trump, presidente de Estados Unidos, "tiene el control del acelerador" y decide el ritmo de la campaña.

En la misma rueda de prensa, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor, dijo que uno de los objetivos es la destrucción de la marina iraní, que según su relato ha sido atacada con artillería, cazas, bombarderos y misiles lanzados desde el mar. Caine añadió que las fuerzas estadounidenses siguen "cazando y atacando buques minadores e instalaciones de almacenamiento de minas", armas que Irán podría usar para intentar bloquear el tráfico marítimo.

Irán respondió amenazando con bloquear todas las exportaciones de petróleo a través del Golfo mientras dure el conflicto. El presidente Donald Trump advirtió con "muerte, fuego y furia" si Teherán interfiere con los envíos de crudo, según la nota. Hegseth acusó además a Irán de mover lanzacohetes hacia barrios civiles, cerca de escuelas y hospitales, para dificultar los ataques estadounidenses, y se negó a entregar más detalles sobre una explosión al inicio del conflicto que, según autoridades iraníes, destruyó una escuela primaria en la ciudad sureña de Minab y mató a más de 150 personas.

La escalada ya tiene efectos económicos: los principales índices de Wall Street cerraron en rojo y los precios del petróleo subieron, un movimiento que preocupa a inversionistas chilenos por el posible impacto en combustibles y en portafolios con exposición a commodities. La amenaza de interrupción del tránsito en el Golfo y el Estrecho de Ormuz repercute en los precios internacionales del crudo, encarece fletes y puede presionar la inflación importada en países como Chile.

Geopolíticamente, el choque entre Estados Unidos (EEUU) e Irán refuerza la tensión regional y obliga a aliados y terceros países a calibrar sus posturas. Para Chile y América Latina la consecuencia práctica aparece por el canal económico: mayor volatilidad en mercados, riesgos para inversiones y un eventual aumento de precios de la energía. También expone la fragilidad del comercio global frente a interrupciones en rutas marítimas clave.

Las próximas horas serán clave para medir si la operación mantiene su ritmo, se intensifica aún más o entra en una fase de desescalada negociada. Las autoridades estadounidenses limitaron la información sobre víctimas civiles y daños en territorio iraní, mientras que Teherán mantiene su amenaza de afectar exportaciones petroleras, lo que deja abiertos escenarios de mayor inestabilidad para mercados y rutas comerciales que interesan directamente a Chile.