Chile avanzó un puesto en el Índice de Libertad Económica 2025 y quedó en el lugar 17 de 176 países, con un puntaje de 74,3, según el reporte de Heritage Foundation con datos de 2025 y el análisis para el país hecho por Libertad y Desarrollo. Este resultado marca la mejor posición chilena desde 2020, pero sigue por debajo del pico de hace 15 años, cuando el país llegó al séptimo lugar.

El índice, elaborado por la Heritage Foundation, un centro de estudios estadounidense que promueve políticas públicas basadas en la libre empresa y el gobierno limitado, evalúa cuatro pilares centrales. Para el caso chileno, Libertad y Desarrollo, la organización que localiza y contextualiza los datos, destaca mejoras en los componentes de Efectividad judicial (90,3 puntos), Gasto del gobierno (78,2), Salud fiscal (94,1) y Libertad monetaria (75,1). En cambio, otros rubros mostraron retrocesos: Derechos de propiedad (69,7), Libertad de emprendimiento (78,5) y Libertad laboral (56,8).

Estas cifras permiten leer el avance como una mejora técnica en ciertos indicadores institucionales y fiscales, pero también como una señal de contraste con tendencias estructurales. Chile mantiene liderazgo regional, pero no ha recuperado las condiciones institucionales que lo ubicaban entre las economías más abiertas del mundo en la década pasada. "Si bien Chile mantiene su liderazgo regional en libertad económica, el país aún debe recuperar las condiciones institucionales y económicas que hace una década lo ubicaban entre los más libres del mundo", dijo Nicolás Durán, economista de Libertad y Desarrollo.

A nivel latinoamericano, el reporte coloca a Uruguay en la posición 32 con 69,8 puntos y a Costa Rica en la 37 con 69,1, mientras que Cuba (175), Venezuela (174) y Bolivia (168) aparecen como los peores evaluados de la región. El contraste regional subraya la heterogeneidad de marcos regulatorios y la influencia de factores políticos y fiscales en la percepción de libertad económica.

Para el observador público y los responsables de política económica, el avance de este año ofrece material para reivindicar políticas de orden fiscal y judicial, pero también obliga a mirar de cerca los retrocesos en derechos de propiedad y en el mercado laboral, donde la evaluación sigue siendo baja. El índice usa datos de 2025, por lo que la evolución futura dependerá de decisiones administrativas, reformas e incentivos al emprendimiento que se implementen en los próximos meses.

En suma, el salto hasta la posición 17 reprende una mejoría puntual, pero la historia más amplia sigue siendo la de una recuperación incompleta frente a la ventaja que Chile mantuvo años atrás. El reto será traducir esos puntos de mejora en cambios institucionales sostenibles que permitan volver a ubicarse entre los líderes globales de libertad económica.