El tenista danés Holger Rune permaneció confinado el domingo en un hotel en Doha, Qatar, junto a su madre y su equipo técnico, mientras esperaban una ruta de evacuación segura tras la nueva oleada de ataques y la suspensión de vuelos en la región. Rune estaba en la capital catarí realizando trabajos de recuperación de una lesión en el tendón de Aquiles sufrida en el torneo de Estocolmo.

Aneke Rune, madre y representante del jugador, confirmó que la delegación optó por no trasladarse por tierra hacia Omán debido a atochamientos que superaban las 15 horas y al riesgo de nuevos ataques. La expedición también evitó asistir al centro de rehabilitación Aspetar, institución médica deportiva ubicada en Doha, por su cercanía a una base militar de Estados Unidos, según explicó la presidenta del equipo.

"Estuvimos confinados en el hotel, escuchando de noche los misiles y las alarmas, sin poder dormir. Este domingo se canceló todo y no hubo vuelos para nosotros", dijo Aneke Rune sobre la noche de explosiones y la sensación de inseguridad que vivió el tenista.

La delegación mantuvo contacto permanente con la embajada de Dinamarca para gestionar una salida ante el bloqueo total de vuelos comerciales. Aunque las defensas antiaéreas controlaron parte de los ataques, las informaciones sobre incidentes en países vecinos y las cancelaciones aéreas aumentaron la incertidumbre sobre el retorno de Rune al circuito profesional.

La situación refleja cómo la escalada entre Irán y actores externos interrumpe no solo la geopolítica y los flujos comerciales, sino también la logística de eventos deportivos internacionales. Ya se han visto cancelaciones y desvíos de vuelos y advertencias de evacuación por parte de gobiernos europeos, lo que complica el calendario de torneos y la planificación de los equipos.

Para Chile y América Latina esto tiene dos vectores de impacto concretos. Primero, los jugadores y equipos latinoamericanos que compiten en circuitos globales enfrentan riesgos operativos y mayores costos de traslado y seguros, como ocurrió con otros nacionales en medio de crisis anteriores. Segundo, la tensión eleva la volatilidad en los mercados internacionales y el precio del petróleo, lo que puede traducirse en presiones inflacionarias y en aumento del costo del transporte en Chile, afectando a importadores y consumidores.

Por ahora, la prioridad para Rune y su equipo es encontrar una ruta segura de salida y resolver el aspecto médico de su recuperación. El retorno del tenista al circuito dependerá de la normalización del tráfico aéreo y de la evolución del conflicto en Medio Oriente, cuya imprevisibilidad mantiene en vilo a deportistas, federaciones y gobiernos que monitorean a sus nacionales en la zona.