Este lunes en Milán, Italia, Enel realizó su capital market day, un encuentro con inversores donde detalló su hoja de ruta para 2026-2028, con un aumento del ritmo de gasto y foco en operaciones y redes.
La compañía italiana Enel informó que destinará €53.000 millones (US$63.000 millones) para ese periodo, monto superior en €10.000 millones respecto al plan anterior. La inversión se concentrará en fortalecer redes eléctricas, energías renovables y los negocios destinados al cliente final, incluyendo proyectos greenfield, es decir obras desde cero, y brownfield, que son modificaciones a proyectos existentes.
En el detalle, Enel proyecta un desembolso adicional para renovables que suma más de €20.000 millones, con lo que añadirá 15 GW de capacidad nueva. Para redes, el grupo prevé €26.000 millones, de los cuales el 55% corresponde a Italia y el 45% restante a Iberia y Latinoamérica.
Flavio Cattaneo, CEO de Enel, y Stefano De Angelis, director financiero, respondieron preguntas de mercado y comentaron el entorno macro. En ese contexto Cattaneo afirmó "la estabilidad política necesaria en este país ha regresado", refiriéndose a Chile y a la mejora en su calificación por parte de agencias internacionales. Los ejecutivos señalaron que esa estabilidad, junto con la flexibilidad financiera lograda en los últimos años, permite favorecer mercados con demanda eléctrica dinámica.
Históricamente, las inversiones de los grandes grupos energéticos en Chile han seguido el ciclo político y regulatorio. Enel opera en el país a través de sus filiales locales y es uno de los actores principales del sistema eléctrico. Tras la inestabilidad asociada a la pandemia de Covid-19 y a cambios políticos regionales, la firma interpreta que el clima ha mejorado y que eso impulsa su apetito inversor.
Quienes ganan con este plan son los accionistas de Enel y los proveedores de infraestructura, además de potencialmente los usuarios, si las inversiones redundan en mayor confiabilidad y más capacidad renovable. Los que podrían perder son competidores que no puedan acelerar su inversión, y consumidores si parte de los costos se traslada a tarifas, un efecto que dependerá de decisiones regulatorias en cada país. En el caso de Chile, Enel no precisó el monto exacto que destinará al país dentro del bloque de Latinoamérica.
Enel debe ahora entregar mayor granularidad regional y cronogramas de ejecución. Reguladores, consumidores y mercados vigilarán si estas promesas se traducen en obras concretas y en mejoras de servicio. Como informamos, esta semana Enel también programó cortes de luz en Santiago, un recordatorio de que la inversión en redes tiene efectos directos en la vida diaria de las personas y en la percepción pública del sector energético.
