A dos días de la tercera ronda de negociaciones indirectas con Estados Unidos en Ginebra, el jefe negociador iraní, Abás Araqchí, volvió a poner su país en la defensa pública del programa nuclear civil y en rechazo de concesiones que, dijo, afecten los derechos tecnológicos de Irán.
En un mensaje publicado este martes en la red social X, Araqchí afirmó que "Irán no desarrollará bajo ninguna circunstancia armas nucleares" y que los iraníes jamás renunciarán a su derecho a la tecnología nuclear pacífica. El ministro de Relaciones Exteriores y negociador principal sostuvo que acudirá a Ginebra con la determinación de lograr "un acuerdo justo y equitativo en el menor tiempo posible".
La cita del jueves en Suiza será la tercera ronda entre Araqchí y el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, después de dos encuentros previos en Omán y en Ginebra, donde el ministro de Exteriores de Omán, Badr bin Hamad al Busaidi, actuó como intermediario. Tras esos encuentros, ambas delegaciones dijeron haber registrado "avances", aunque no han reconocido las líneas rojas del contrario.
El contexto inmediato incluye un creciente despliegue militar estadounidense en la región, descrito por fuentes como el mayor movimiento desde la invasión de Irak, con dos portaaviones, varios destructores y decenas de cazas cerca de aguas y bases vinculadas a la República Islámica de Irán. Washington ha advertido con repeticiones de sanciones y amenazas; el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró anoche que, si no hay acuerdo, "será un mal día para el país y muy tristemente para su pueblo".
En la mesa, Washington exige el cese de todo enriquecimiento de uranio, limitaciones a las capacidades de los misiles balísticos iraníes para que no puedan alcanzar a Israel, y el fin del apoyo iraní a grupos regionales como Hamás y Hizbulá. Teherán, por su parte, ha mostrado disposición a negociar limitaciones sobre su programa nuclear a cambio del levantamiento de sanciones económicas, pero rechaza renunciar a sus misiles balísticos y a su respaldo a aliados en la región.
Araqchí dijo que las dos partes tienen "una oportunidad histórica" para alcanzar un pacto que atienda preocupaciones mutuas y sirva a los intereses de ambos actores. "El acuerdo está al alcance de la mano, pero solo si se da prioridad a la diplomacia", escribió el jefe negociador en X.
Además de la tensión militar, la escalada ha producido efectos económicos: Wall Street cerró a la baja por el aumento del riesgo geopolítico, una situación que ya genera inquietud entre inversionistas chilenos, según reportes recientes. Gobiernos de países como Suecia y Serbia han pedido a sus ciudadanos salir de Irán ante el riesgo de un ataque.
El Estado de las negociaciones sigue siendo incierto. El tercer encuentro de esta semana marcará si las partes logran traducir los mensajes públicos en concesiones concretas, o si la presión militar y las declaraciones recíprocas endurecen posturas y elevan el riesgo de un conflicto mayor. Las próximas 48 horas serán claves para medir si la diplomacia puede imponerse a la escalada militar y a la presión política en Washington y Teherán.

