La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán anunció el cierre efectivo del tránsito por el Estrecho de Ormuz, el corredor marítimo que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico, en una declaración difundida por televisión estatal tras ataques a infraestructura iraní; el comunicado no precisó una fecha exacta del bloqueo.

El Estrecho de Ormuz es una vía estrecha, de apenas 33 kilómetros en su punto más angosto, por donde pasa cerca del 20% del petróleo que se consume en el mundo. Tras el anuncio, registros satelitales y datos de tráfico marítimo muestran una caída cercana al 70% en el tránsito de buques cisterna y más de 150 naves fondeadas en el Golfo, según reportes combinados de agencias y proveedores de datos.

Ebrahim Yabari, brigadier de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, dijo en televisión que no permitirán "ni una sola gota de petróleo" salga de la región. En la práctica, operadores como la naviera Hapag-Lloyd suspendieron rutas por la zona y las aseguradoras empezaron a cobrar mayores primas por riesgo de guerra, lo que encarece el transporte marítimo.

La reacción de los mercados fue rápida. El crudo Brent, la referencia internacional que utiliza Chile para sus importaciones de petróleo, subió más de 7% en una jornada y acumuló cerca de 10% en 48 horas, según reportes de mercado. En Chile esto se traduce casi de inmediato en mayores precios domésticos porque el país importa prácticamente todos sus hidrocarburos y ajusta los combustibles con la llamada Precio de Paridad de Importación, la fórmula que fija los precios internos según el costo internacional, fletes y seguros.

El impacto es directo en el bolsillo: mayores costos de combustible aumentan el precio del transporte de carga y, por ende, elevan los costos de bienes importados, lo que puede presionar la inflación. Gabriel Gaspar, exsubsecretario de Defensa y exembajador chileno, advirtió en Radio Universidad de Chile que un bloqueo sostenido encarecería el petróleo a escala global y que Chile es especialmente sensible a esas variaciones en un entorno inflacionario.

Las consecuencias serán asimétricas en la región. Países exportadores de hidrocarburos como Brasil, México, Colombia y Guyana podrían ganar si los precios altos se sostienen, mientras que economías importadoras netas como Chile, Argentina y Perú enfrentarán mayor inflación importada y fletes más caros. Un informe de la consultora Wood Mackenzie señala que el costo de fletar un petrolero desde el Golfo Pérsico se incrementó en torno a 400% desde el inicio de las hostilidades, lo que agrava el efecto sobre el precio final del combustible.

Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía, que es la entidad que monitorea los mercados energéticos a nivel global, dijo que no existe una alternativa real al Estrecho de Ormuz en el corto o mediano plazo. Eso implica que, salvo un cambio rápido en la situación geopolítica, la presión alcista sobre los precios podría mantenerse.

Para Chile, la clave estará en la duración del bloqueo y en la respuesta de los aseguradores y fletadores. Si la interrupción es breve, el efecto puede ser transitorio; si se prolonga, las presiones sobre la inflación y la cuenta fiscal serán mayores, y el gobierno junto a las autoridades regulatorias deberán evaluar medidas de contingencia y comunicación para mitigar el impacto en hogares y empresas.