La mañana del 26 de septiembre de 2023 un menor de 13 años fue mordido en el muslo izquierdo por un perro que viajaba en el ascensor de un edificio de Ñuñoa. El animal, identificado como Lucky, un border collie de gran tamaño, iba acompañado de su cuidadora cuando se abalanzó sobre el adolescente.

Tras el episodio, la madre del menor presentó una querella contra los propietarios del perro. En la sentencia, la Corte de Apelaciones de Santiago analizó los hechos y decidió imponer una multa de 1 UTM (Unidad Tributaria Mensual) y fijar en $200.000 la indemnización por daño moral a favor del adolescente, además de sanciones accesorias establecidas en el fallo.

El tribunal de alzada revisó los argumentos vinculados a la Ley 21.020 de Tenencia Responsable de Mascotas. La corte sostuvo que no se acreditó el incumplimiento de una obligación específica prevista por la norma, en parte porque el animal no pertenece a una raza catalogada como potencialmente peligrosa. Sin embargo, el fallo señala que, según el propio relato del caso, el perro de gran tamaño no se llevaba bien con la mascota de la familia denunciante, un perro más pequeño, y que los dueños debieron actuar con mayor previsión para evitar riesgos a personas y a otros animales.

El caso pone en relieve la tensión entre el uso de espacios comunes en edificios y las obligaciones de los dueños de animales en zonas urbanas. La Ley 21.020 regula deberes de tenencia responsable, registro y medidas de seguridad, pero los tribunales están tomando en cuenta también la conducta preventiva de los propietarios al evaluar indemnizaciones y multas. En edificios y condominios, esa exigencia de previsión se traduce en mayor atención a la convivencia y al manejo de mascotas en ascensores y pasillos.

La resolución de la Corte de Apelaciones de Santiago sienta un precedente práctico para casos similares en condominios y comunidades cerradas: aun cuando no exista una infracción clara de la ley por raza o por medida específica, los tribunales pueden estimar responsabilidad civil si se aprecia falta de previsión de los dueños. El fallo es de cumplimiento inmediato y, según la resolución, puede ser citado en futuras causas que involucren accidentes entre mascotas y personas en espacios compartidos.