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Aseguradoras chilenas buscan modelos más resilientes frente al cambio climático

Ilustración del perfil editorial Valentina MuñozValentina MuñozEdición automatizada bajo responsabilidad de Periodismo2
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El sector asegurador en Chile incorpora sostenibilidad, innovación y deducibles catastróficos para enfrentar incendios, inundaciones y sequías.

La industria aseguradora en Chile está reforzando sus instrumentos para enfrentar la mayor frecuencia e intensidad de eventos extremos, según Víctor Ugarte, director general de Reale Seguros en Chile. Ugarte afirma que la combinación de sostenibilidad, innovación y prevención se ha vuelto central para mantener la capacidad de protección de las compañías y de las personas aseguradas.

El cambio climático obliga a revisar los modelos tradicionales de evaluación del riesgo. Informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) muestran que fenómenos como precipitaciones extremas, incendios forestales y sequías han aumentado en frecuencia e intensidad en muchas regiones, y esa tendencia obliga al sector a anticipar escenarios más complejos. Además, la Iniciativa Financiera del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP-FI) propone integrar de manera sistemática los riesgos ambientales, sociales y de gobernanza en la toma de decisiones financieras y aseguradoras.

En la práctica, las aseguradoras están combinando varias herramientas. Algunas impulsan medidas de gestión de exposición, como el control de cúmulos para evitar concentrar muchas pólizas en zonas costeras o riberas de ríos, y otras aplican deducibles catastróficos, que son umbrales por los cuales la persona asegurada asume las primeras pérdidas y la compañía cubre el exceso a partir de ese punto. Estas fórmulas buscan mantener la viabilidad financiera del seguro frente a eventos de gran magnitud.

La tecnología es otro pilar: modelos climáticos, datos satelitales y sensores permiten mejorar la cartografía del riesgo y diseñar productos más ajustados, por ejemplo seguros paramétricos que pagan cuando se registran umbrales físicos medibles. Reale Seguros, compañía fundada en 1828 en Turín, con presencia en Italia, España, Grecia y Chile, destaca en sus informes internos iniciativas para reducir consumo de energía y agua, como parte de una estrategia de eficiencia operativa y responsabilidad con el entorno.

Para el mercado chileno esto tiene implicancias concretas. Chile ya enfrenta olas de calor, incendios forestales y variabilidad hídrica que afectan tanto a hogares como a empresas, y las aseguradoras deben combinar prevención, diseño tarifario y colaboración con autoridades. Al mismo tiempo, el sector debe considerar riesgos regulatorios y legales; por ejemplo, la empresa Alimentos Marinos S.A. (Alimar) anunció una demanda contra el Estado por cerca de US$100 millones relacionada con nueva regulación que podría afectar una planta en Lota, lo que ejemplifica tensiones entre empresas, reguladores y comunidades en torno a decisiones de uso del territorio.

Los especialistas coinciden en que no hay soluciones únicas: se requiere coordinación entre aseguradoras, reguladores, gobiernos locales y comunidades para invertir en mitigación y adaptación. Como señala Ugarte, "avanzar hacia modelos más preventivos y colaborativos permite una gestión del riesgo más eficiente, con una mirada de largo plazo". Para los próximos años, la industria deberá seguir incorporando evidencia científica, herramientas tecnológicas y mecanismos de gobernanza que permitan mantener la protección financiera sin sacrificar la sostenibilidad del sistema.

Fuente original

g5noticias.cl

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