En el Palacio de La Moneda, el presidente Gabriel Boric y el ministro de Vivienda y Urbanismo, Carlos Montes, entregaron un balance público del Plan de Emergencia Habitacional este lunes, y detallaron el estado de avance para la entrega de viviendas al próximo gobierno. Boric afirmó que dejarán 179.000 viviendas, de las cuales 111.000 están en ejecución y 68.000 cuentan con subsidio y terreno asignado.
El plan fue anunciado durante la campaña presidencial de Boric en diciembre de 2021 con una meta de 260.000 viviendas, diseñada para absorber el 40% del déficit habitacional que en 2022 se estimó en 643.000 hogares. Los 179.000 comprometidos equivalen al 68,8% de la meta anunciada y a cerca del 27,8% del déficit registrado en 2022.
Boric comparó además el balance con el del gobierno anterior. Según el presidente, la administración de Sebastián Piñera dejó 118.000 viviendas en construcción, por lo que este gobierno aumentó en más de 60.000 el número de iniciativas en marcha. En la presentación, Boric dijo: "Me voy a alegrar si el futuro presidente puede superar las 260.000 viviendas entregadas. Me voy a alegrar genuinamente porque esto no se trata de una competencia entre partidos, se trata del sueño, de la alegría de familias".
El presidente destacó el trabajo y la ausencia de rotación del ministro Carlos Montes, a quien calificó como uno de los pocos secretarios de Estado que permaneció los cuatro años en el cargo, pese a cuestionamientos y procesos en su contra. Montes, por su parte, hizo autocrítica: "Nos quedaron muchas cosas por hacer, que nos habría gustado responder a más familias y, también, no haber cometido errores"., y añadió que se va con orgullo por lo logrado colectivamente.
Las cifras que quedaron abiertas presentan retos concretos para la próxima administración. Las 111.000 viviendas en ejecución requieren continuidad administrativa y recursos para terminar obras y entregar a beneficiarios. Las 68.000 con subsidio y terreno necesitan tramitación y ejecución para materializar las soluciones habitacionales prometidas.
En ese contexto, la transición entre gobiernos —marcada por tensiones públicas entre Boric y el presidente electo José Antonio Kast— suma incertidumbre operativa. El nuevo gobierno deberá decidir si mantiene, amplía o reorienta el plan, y cómo financiar y acelerar las obras pendientes. Para las familias, el dato clave es simple: parte importante del paquete está iniciado, pero buena parte sigue dependiendo de procesos administrativos y del traspaso efectivo de gestión.
A futuro, la discusión política se concentrará en tres preguntas: cuánto aumentará la entrega efectiva de viviendas, qué plazos se fijarán para completar las construcciones en marcha, y cómo se integrará ese esfuerzo en políticas urbanas más amplias para reducir el déficit habitacional en Chile.