El economista y expresidente del Banco Central de Chile (BCCh), Vittorio Corbo, afirmó en una charla en la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Finis Terrae que la inflación en Chile podría cerrar este año entre 4,2% y 4,7% por el impacto de los costos energéticos derivados del conflicto en Medio Oriente. Este análisis sitúa al país ante un dilema de política monetaria complicado por un choque externo que empuja al alza los precios y que, según Corbo, podría obligar a revisión de la trayectoria de la tasa en el corto plazo.

A su juicio, este shock petrolero, descrito como el más fuerte de la historia, eleva los precios a niveles que exigen a los bancos centrales, incluido el chileno, ajustar su rumbo, y no descarta que la tasa de interés de Chile se mantenga o suba si la inflación persiste. El experto subrayó que el conflicto ha llevado al barril de petróleo a superar la barrera de los US$100, una señal de que el impacto inflacionario podría prolongarse durante más tiempo del esperado.

Corbo explicó que el objetivo de los bancos centrales es evitar que este incremento de precios contamine la inflación futura, por lo que, ante un salto inflacionario, lo más probable es que se mantenga la tasa o que, en escenarios más tensos, se inicien alzas. En ese marco, recordó el propio Banco Central de Chile emitió un comunicado este martes donde se mostró más preocupado por la inflación que por recortes, indicando que observarán el efecto de este shock y las señales que llegan desde el mercado petrolero.

Además, el economista hace alusión a la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), el banco central de ese país, que en su última reunión decidió mantener las tasas en un rango de 3,5% a 3,75%. En ese encuentro la discusión entre los gobernadores estuvo muy dividida acerca de si los movimientos futuros serían a la baja o al alza, lo que, en la visión de Corbo, refuerza la idea de que la inflación global y el precio del petróleo guiarán la política monetaria en la región.

Para la audiencia chilena, la lectura es clara: si el petróleo se mantiene alto y la inflación no cede, lo más probable es que el BCCh opte por mantener la tasa por ahora, con una posibilidad real de alza si el shock persiste y el costo del crédito se encarece. En ese escenario, créditos hipotecarios y de consumo podrían verse afectados, elevando las cuotas y ejerciendo presión sobre los bolsillos de las familias.