En Beijing, el portavoz Liu Jieyi anunció este martes el inicio formal del XV Plan Quinquenal, el marco de políticas públicas para 2026–2030, en el contexto de las reuniones anuales de la Asamblea Popular Nacional y la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino. Las sesiones, conocidas como Las Dos Sesiones, se celebran entre el 4 y el 11 de marzo y definen prioridades legislativas, presupuesto y metas económicas para los próximos cinco años.
Liu Jieyi, portavoz de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh), dijo que el nuevo plan marcará "una nueva etapa de desarrollo estratégico" y que será producto de una coordinación entre el gobierno y el Partido Comunista de China. El Partido Comunista de China, sigla PCCh, seguirá siendo el actor central en la definición y supervisión de las políticas públicas que se incluyan en el documento final.
Según la versión preliminar anunciada por la vocería, el XV Plan Quinquenal priorizará la innovación tecnológica, la modernización industrial, el desarrollo urbano y rural y el bienestar social. El Ejecutivo también subrayó la intención de implementar mecanismos de supervisión dentro del Partido para evaluar la ejecución de metas y programas durante el quinquenio.
Aún no se han publicado metas numéricas definitivas ni el desglose presupuestario, por lo que los mercados y observadores internacionales esperan en las próximas semanas cifras sobre crecimiento, inversión en infraestructura y objetivos de productividad. El plan, más que una hoja de ruta administrativa, es una señal política sobre las prioridades estratégicas de Pekín para la próxima etapa.
Para Chile y América Latina, el XV Plan Quinquenal tiene implicancias concretas. China es el principal destino del cobre y el litio chilenos, y cualquier impulso industrial o energético en Pekín puede traducirse en mayor demanda de materias primas. A la vez, la orientación hacia tecnologías verdes y semiconductores puede abrir oportunidades para la inversión en cadenas de suministro, o intensificar la competencia por recursos críticos.
El nuevo quinquenio también se inserta en un contexto geopolítico más amplio. Tensiones entre Estados Unidos y China en áreas como control de tecnologías sensibles y seguridad de infraestructuras digitales, además de denuncias recientes sobre prácticas en inteligencia artificial, anticipan que parte del plan tendrá un componente de soberanía tecnológica y control de exportaciones y datos.
Para empresas exportadoras chilenas y autoridades, el desafío será seguir de cerca las prioridades sectoriales de Pekín, diversificar destinos y valorar acuerdos comerciales y cooperación tecnológica. El plan quinquenal define incentivos y restricciones que pueden acelerar la demanda por minerales y alimentos, o bien cambiar los requerimientos sobre estándares ambientales y tecnológicos.
Las Dos Sesiones servirán ahora para traducir esas prioridades en leyes y asignaciones presupuestarias. En las próximas semanas se espera la publicación del documento final del XV Plan Quinquenal y las metas sectoriales, momento en que será posible medir con mayor precisión el impacto sobre el comercio y la inversión entre China y Chile.
