Legisladores del Congreso de Estados Unidos pidieron cuentas al Ejecutivo tras la presentación de un informe privado que, según fuentes familiarizadas, revela un uso masivo de municiones durante los inicios del conflicto con Irán. Los parlamentarios advirtieron que la intensidad del intercambio podría agotar suministros vitales y obligar a Washington a solicitar fondos suplementarios.

El documento presentado ante comités del Congreso, y citado por esas fuentes, señala que el Gobierno del presidente Donald Trump empleó US$5.600 millones en municiones en los primeros dos días de enfrentamientos que empezaron el 28 de febrero, en operaciones que se desarrollaron junto a Israel. El Ejecutivo no ha entregado hasta ahora una cifra pública ni una evaluación completa del impacto logístico y presupuestario.

En la Casa Blanca y el Pentágono, el Departamento de Defensa trabajaba para reponer existencias y coordinar la producción. El presidente Trump se reunió con ejecutivos de siete contratistas de defensa para abordar la oferta y la capacidad industrial, una señal de que la administración busca acelerar la reposición ante la presión de mayores necesidades operacionales.

Miembros del Partido Demócrata en el Congreso han reclamado explicaciones más transparentes, incluyendo testimonios públicos de funcionarios militares y civiles sobre cómo el conflicto podría afectar la preparación de las fuerzas para otras contingencias. Chuck Schumer, senador demócrata de Estados Unidos, dijo que la ciudadanía merece saber por qué se están enviando tropas y con qué objetivos. "Cuando se trata de enviar a nuestros militares a situaciones de peligro, el pueblo estadounidense necesita entender por qué", sostuvo Schumer.

Analistas de defensa advierten que un gasto tan concentrado al inicio de un conflicto obliga a revisar inventarios estratégicos y a priorizar partidas de producción, lo que puede generar cuellos de botella en la industria armamentista estadounidense y presionar los precios de ciertos componentes. Esa tensión industrial y financiera fue una de las razones por las cuales algunos legisladores mostraron su preocupación por la rapidez con que se consumen las reservas.

La escalada tuvo ya efectos en los mercados: como informó Periodismo2, Wall Street cerró con pérdidas y el precio del petróleo subió, reavivando preocupaciones entre inversionistas chilenos sobre volatilidad y costos de importación de combustibles. Para Chile y América Latina, una guerra prolongada que incremente los precios del petróleo puede traducirse en mayor inflación, presión sobre la balanza comercial y aversión al riesgo que afecte flujos de capital.

En el plano político, la disputa por fondos suplementarios promete tensar la relación entre la Casa Blanca y el Congreso en las próximas semanas, con audiencias públicas y pedidos de transparencia que podrían forzar al Pentágono a detallar no solo el gasto ya realizado, sino los escenarios futuros de reposición y logística. Será clave seguir las comparecencias ante comités del Congreso y la evolución de los precios internacionales del petróleo, por su impacto directo en la economía chilena y la región.