La actriz Elsa Cárdenas, figura emblemática del Cine de Oro mexicano, a sus 91 años pidió volver a estar activa en el espectáculo y afirmó que el dinero sigue siendo necesario. En una entrevista con Antonio Castañeda para el canal de YouTube “Perversiones de un café”, la artista reconocida internacionalmente por su papel en Fun in Acapulco junto a Elvis Presley dejó claro que está dispuesta a aceptar cualquier oportunidad y que lo que la atrae es compartir de nuevo un set.
Nacida en Tijuana, Cárdenas recordó que vive sola por primera vez en la vida y que esa situación la incomoda. Explicó que intenta sobrellevarla con la compañía de dos gatos, llamadas telefónicas y salidas con amigas, pero sostuvo que lo que más le gustaría es volver a grabar una película o una serie. “Nunca he vivido sola hasta ahora de viejilla... y no me gusta. No me gusta la soledad. Tengo dos gatitas, hablo por teléfono, salgo con mis amigas. Cuando me llaman a una entrevista o a trabajar, trabajo aunque sea de abrir la puerta”, afirmó.
La última oportunidad laboral que tuvo llegó a finales de 2025, entre noviembre y diciembre. Cárdenas relata que la producción finalmente decidió no contratarla por temor a que pudiera lastimarse, ya que el papel exigía una caída por una escalera. “El último llamado que tuve fue el año pasado, pero finalmente no hice el papel porque era caerme de una escalera y les dio miedo, a mí no tanto, que me fuera a caer. Cuando me llaman a trabajar por gusto y por divertirme, pues trabajo”, comentó. Frente a los rumores sobre posibles dificultades económicas, la actriz respondió que sigue deseando trabajar tanto por gusto como por necesidad. “El dinerito vale la pena, pero también me gusta la convivencia con mis compañeros y estar en el escenario. Me encantaría trabajar, aunque fuera coja, ciega y sorda”, subrayando su disposición para cualquier tarea dentro del medio artístico.
En cuanto a su carrera, Cárdenas ha dejado huella en películas que marcaron la historia del cine en México y a nivel internacional. Entre sus trabajos destacan títulos como Giant (1956), Felicidad (1957) y Fun in Acapulco (1963), esta última la conectó con figuras globales y le permitió vivir experiencias que moldearon su trayectoria. Este vínculo con Hollywood y el cine global, además de su longevity, sitúa a Cárdenas como un símbolo de la continuidad artística en la región. El análisis de su situación actual ofrece una lectura sobre las oportunidades y límites para actrices de larga trayectoria en América Latina, y plantea preguntas sobre redes de apoyo, derechos laborales y acceso a proyectos para veteranos del cine. Con todo, su caso invita a reflexionar sobre quién gana y quién pierde cuando las industrias culturales no ofrecen rutas claras para artistas que han dado décadas de su vida al escenario y la pantalla."