En su último día en La Moneda, el Presidente Gabriel Boric participó en la inauguración de la 29° Comisaría de La Farfana en Maipú, sostuvo una serie de bilaterales en el palacio presidencial y tiene prevista su última cadena nacional para esta noche.
La actividad en Maipú contó con la presencia del alcalde Tomás Vodanovic, alcalde de Maipú, y del general director de Carabineros de Chile, Marcelo Araya. En el acto Boric hizo un balance de su gestión en seguridad, resaltó la creación del Ministerio de Seguridad Pública y de la Fiscalía Supraterritorial, y recordó la aprobación de 60 proyectos de ley durante su administración.
El Presidente destacó además una caída de los homicidios desde 2018, y dijo que se logró reducir esa cifra en un 20% desde que asumió. Sin embargo, reconoció que las muertes no son sólo estadísticas y que queda trabajo por delante. "Las muertes, cada una, es una familia que sufre, por lo tanto no nos podemos conformar", afirmó.
En el acto vecinos corearon la consigna "2030", en alusión a un eventual nuevo periodo para Boric. El mandatario respondió en tono distendido, y reiteró su compromiso de seguir en el servicio público: "A dónde nos toque estar, con o sin cargos, con o sin títulos, vamos a estar siempre trabajando".
Las bilaterales en La Moneda se produjeron en un clima político tenso, marcado por la suspensión de las reuniones de traspaso por parte del presidente electo José Antonio Kast, y por reacciones encontradas en el Congreso. En ese contexto, varios parlamentarios de la derecha respaldaron la decisión de Kast, mientras que representantes del oficialismo la criticaron.
Estas últimas horas de Boric al mando llegan con una aprobación que, según la encuesta Cadem, se sitúa en 37%. También están condicionadas por episodios recientes, como el reconocimiento del Presidente sobre demoras en la gestión del caso Monsalve, en el que asumió responsabilidad por 70 horas, y por el debate público sobre las prioridades de seguridad.
Para el ciudadano común, la inauguración de la comisaría y los instrumentos institucionales creados durante este gobierno implican respuestas concretas en materia de fiscalización y persecución del delito, pero la reducción de homicidios y la instalación de nuevas unidades no eliminan la sensación de inseguridad en barrios afectados. La tarea pendiente será traducir las leyes y estructuras en prevención y capacitación policial sostenida.
En el plano político, el cierre de gestión define vencedores y perdedores: Boric deja una agenda legislativa y reformas que su sector reivindica, pero también una oposición que intenta marcar agenda ante la transición. Quien gana con la inauguración y los anuncios son las instituciones policiales que reciben infraestructura y recursos; quien pierde, en términos políticos, es la coalición que deberá asumir la responsabilidad de reducir la violencia en el próximo gobierno.
La jornada finaliza con la expectativa por la cadena nacional y con una transición que sigue abierta a tensiones. La forma en que el próximo gobierno implemente las políticas de seguridad y dialogue con las fuerzas políticas determinará si los avances citados hoy por Boric se consolidan o quedan como balance parcial.