Rodrigo Egaña, director de la Dirección de Educación Pública (DEP), entregó un balance público de la implementación de la Nueva Educación Pública (NEP) y explicó por qué decidió allanar la llegada de la persona propuesta por el gobierno entrante. La conversación, realizada en el contexto del cambio de administración a fines de marzo, abordó avances, problemas puntuales y las tensiones políticas que rodean el traspaso de colegios municipales a los Servicios Locales de Educación Pública, SLEP.

Egaña dijo que, cuando el presidente Gabriel Boric lo invitó a hacerse cargo de la reforma, el proceso estaba en una situación crítica, con el conflicto del SLEP de Atacama como símbolo de un momento límite. “En 27 meses la educación pública no solo se recuperó, sino que ha ido demostrando que tiene viabilidad”, afirmó, y señaló que la semana del inicio del año escolar la «tranquilidad en el sistema ha sido total». Con esa imagen de consolidación, aseguró que busca dejar una transición ordenada para quien ocupe el cargo.

El director explicó la maniobra que propuso ante el Ministerio de Educación, Mineduc, del presidente electo José Antonio Kast: dado que su cargo se nombra por medio de Alta Dirección Pública, ADP, y ese concurso puede demorarse varios meses, sugirió dar un paso al costado pero permitir que el gobierno entrante designe a un subrogante para no descabezar el servicio. El nombre que propuso el equipo del nuevo gobierno es Pedro Larraín, la persona designada por el gobierno entrante como subrogante en la DEP.

Egaña aclaró que, aunque su nombramiento es formal hasta mayo de 2027, en lo simbólico su etapa en la DEP terminó tras el cambio de mando. “Habría que explicar el origen de esos ruidos: hay personas que no creen que el Estado debe asumir la tarea de proveer educación pública”, dijo, para explicar parte de la crítica política que ha bordado la reforma.

Aun así, defendió logros concretos: mejoría en rendimientos académicos, mayor liderazgo local, fortalecimiento de la inversión en infraestructura y creación de un dispositivo financiero para los establecimientos. Reconoció puntos débiles, y citó como ejemplos problemáticos al SLEP de Atacama y dificultades en Magallanes, donde admitió que no se hicieron las cosas de la mejor manera.

La tensión política sigue presente. Egaña señaló que algunas críticas al proceso tienen raíz ideológica, más allá de fallas técnicas, y que el nuevo gobierno ha anunciado que revisará la NEP. Para él, ese escrutinio era esperable y no debería impedir la continuidad de mejoras que, según su lectura, ya muestran viabilidad.

Queda ahora la pregunta de la continuidad administrativa: el concurso de Alta Dirección Pública para elegir al director titular puede tardar meses, y la decisión de instalar un subrogante propuesto por el gobierno entrante pretende garantizar que el traspaso de los SLEP no detenga el funcionamiento escolar. En lo inmediato, la DEP busca consolidar lo avanzado y enfrentar las correcciones pendientes en regiones como Atacama y Magallanes, mientras el debate sobre el rol del Estado en la educación pública promete mantenerse en la agenda del próximo gobierno.