La compañía de inteligencia artificial Anthropic presentó una demanda federal en California contra el Departamento de Defensa de Estados Unidos y otras agencias, después de que la administración la calificara la semana pasada como un "riesgo para la cadena de suministro" en contratos militares. En su recurso, la empresa solicita que un juez declare esa designación "arbitraria" y "caprichosa", y pida a la corte bloquear su aplicación.
El pleito refleja la ruptura entre Anthropic, con sede en San Francisco, y el Pentágono por el alcance del uso militar de sus modelos de IA. Funcionarios del Departamento de Defensa buscaban amplios derechos para desplegar la tecnología en operaciones militares, mientras Anthropic reclamaba imponer resguardos para evitar usos que considera abusivos, lo que terminó por frenar las negociaciones y precipitar la designación.
En la demanda, los abogados de la startup sostienen que el gobierno estaba "buscando destruir el valor económico" de la compañía y que su reputación y libertades protegidas por la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos estaban siendo atacadas. Anthropic citó además mensajes en redes sociales del presidente Donald Trump, y del secretario de Defensa, Pete Hegseth, en los que la empresa fue calificada con términos duros, según la presentación judicial.
La etiqueta de riesgo obliga a las agencias y contratistas de defensa a excluir a Anthropic de sus cadenas de suministro en contratos relacionados con defensa, y el presidente Trump exigió que las agencias federales dejasen de usar la tecnología de la firma. Anthropic, por su parte, dijo que "la gran mayoría" de sus clientes comerciales no se verían afectados, y que socios como Amazon, Microsoft y Google mantendrán vínculos con la empresa fuera del trabajo de defensa.
Informes previos señalaron que el Departamento de Defensa llegó a dar un ultimátum a Anthropic y advirtió que podría invocar la Defense Production Act, la Ley de Producción de Defensa de Estados Unidos, para forzar suministros en intereses de seguridad nacional. Ese tipo de herramientas legales subraya la tensión entre control estatal por razones de seguridad y la autonomía comercial de empresas tecnológicas.
El conflicto tiene implicaciones geopolíticas y económicas más amplias. Estados Unidos aplica controles y listas de riesgo para proteger cadenas de suministro críticas frente a proveedores vinculados a adversarios como China o Rusia; en este caso, la acción contra una firma norteamericana plantea un precedente sobre cómo el gobierno prioriza seguridad nacional frente al desarrollo responsable de IA en el sector privado. La disputa también puede influir en la competencia global por talento y capital en inteligencia artificial, y en normas de exportación y gobernanza tecnológica.
Para Chile y América Latina, la pelea entre Anthropic y el Pentágono es relevante en varios planos. Muchas instituciones públicas y empresas en la región dependen de servicios en la nube y de tecnologías ofrecidas por filiales de Amazon, Microsoft y Google, por lo que restricciones en contratos de defensa de EEUU pueden repercutir en disponibilidad, condiciones comerciales y obligaciones de proveedores. Además, el caso puede servir de antecedente para regulatorios locales: si Estados Unidos endurece controles, gobiernos latinoamericanos podrían replicar requisitos de seguridad en licitaciones o revisar acuerdos de cooperación tecnológica con actoras estadounidenses.
El resultado judicial definirá si la designación se mantiene y si Anthropic puede seguir negociando límites sobre usos militares de su IA. Mientras tanto, la discusión evidencia la fricción entre seguridad nacional, responsabilidad tecnológica y mercados privados, un equilibrio que gobiernos y empresas de la región observan con atención ante la creciente centralidad de la inteligencia artificial en políticas públicas y defensa.

