La noche del martes, el presidente Gabriel Boric ofreció una cadena nacional en vivo desde Valparaíso, en la víspera del cambio de mando pautado para el miércoles 11 de marzo en el Congreso Nacional.
Boric inició su intervención con una evocación del país recorrido durante su gobierno, desde el norte al sur. Afirmó que "nuestro país es un mejor lugar que el que era hace cuatro años atrás" y repasó su trayectoria personal: asumió el cargo a los 36 años y lo deja a los 40.
El presidente también reconoció fallas en su administración. Señaló que "hubo errores que no puedo desconocer" y mencionó específicamente el manejo del caso Monsalve y el proceso frustrado de compra de la casa del expresidente Salvador Allende, sobre los cuales dijo "asumo la responsabilidad". En la cadena, Boric afirmó además "me voy con la frente en alto y con las manos limpias", frase que repitieron los reportes de 24Horas.
En relación al traspaso de mando, Boric aseguró que "tendremos un cambio de mando impecable" y expresó que tanto él como el presidente electo José Antonio Kast saben que "Chile está primero". José Antonio Kast es el presidente electo, figura del espectro de derecha en Chile, cuya relación con Boric ha estado marcada por tensión pública en días recientes: Kast suspendió bilaterales en La Moneda y dejó encuentros con el gobierno, según reportó Cooperativa.
El mensaje de Boric combina cierre de gestión con gestos hacia la estabilidad institucional. La insistencia en un traspaso ordenado busca reducir la incertidumbre política tras episodios de fricción entre ambos equipos, y apunta a proteger la percepción de normalidad democrática en momentos clave para el país.
En términos políticos, el discurso intenta dejar una imagen de responsabilidad y equilibrio. El oficialismo pierde parte de la iniciativa política al entregar el gobierno, pero Boric busca preservar su legado resaltando avances concretos. La derecha, encabezada por Kast, parte ahora en condición de ganador institucional; su desafío será transformar esa ventaja simbólica en gobernabilidad efectiva.
Para la ciudadanía, el cierre trae dos mensajes contrapuestos: garantía de continuidad democrática y la promesa de investigaciones o revisiones sobre los errores reconocidos. En el plano de la opinión pública, encuestas recientes como la de Cadem mostraron niveles de aprobación variables durante su mandato, lo que condiciona la lectura política del cierre.
El país entra así a una jornada de cambio formal en el Congreso Nacional en Valparaíso. Las próximas semanas serán decisivas para definir si las promesas de un traspaso "impecable" se traducen en cooperación práctica entre equipos, y para aclarar las responsabilidades administrativas y políticas señaladas por el propio presidente Boric.