Rusia y Ucrania anunciaron este sábado el canje de 350 prisioneros de guerra, 175 por cada bando, con la mediación de los Emiratos Árabes Unidos, en un gesto que llega poco antes de empezar la tregua de Pascua. El anuncio fue hecho por el ministerio de Defensa de Rusia y por el presidente Volodímir Zelenski, líder de Ucrania.
Como en anteriores intercambios, los prisioneros prorrusos vinculados a Bielorrusia permanecen en territorio belarusó y reciben atención médica y psicológica, mientras que Kiev devolvió a siete civiles de la región fronteriza rusa de Kursk.
Zelenski detalló en sus redes sociales que los liberados provienen de diversos frentes de combate y que entre ellos hay militares y civiles que estuvieron cautivos desde 2022. En paralelo, el intercambio subraya la continuidad del conflicto en múltiples frentes, incluida la zona de Mariúpol, la central nuclear de Chernóbil y las regiones de Donetsk, Lugansk, Járkov, Zaporiyia, Sumy y Kiev, así como la región rusa de Kursk.
Pocas horas antes de la operación, Moscú anunció un alto el fuego desde las 16:00 horas del 11 de abril, que muchos han interpretado como una pausa táctica para la Pascua. En ese marco, Zelenski reiteró su compromiso con la tregua y dejó abierta la posibilidad de extenderla si se mantiene la voluntad de ambas partes. Este movimiento diplomático llega cuando la guerra continúa marcando la agenda internacional y las alianzas entre Occidente y aliados regionales se reconfiguran para presionar una solución negociada.
Para Chile y América Latina, este canje y el contexto de treguas muestran la dependencia de la economía global de unos acuerdos que facilitan la estabilidad de los mercados de energía y alimentos, y destacan la influencia de actores como los Emiratos Árabes Unidos en procesos humanitarios que, a su vez, condicionan la respuesta regional ante tensiones geopolíticas.