El presidente ucraniano Volodímir Zelenski lanzó un ultimátum a Bielorrusia el fin de semana: retirar los equipos que, según Kiev, guían drones rusos contra el norte de Ucrania, o enfrentar ataques militares directos. El plazo vence en menos de una semana. Zelenski repitió la advertencia en tres ocasiones entre el viernes y el domingo, algo sin precedentes desde que comenzó el conflicto.

Desde Moscú, el canciller ruso Serguéi Lavrov respondió sin demora. En una mesa redonda transmitida por la televisión estatal rusa, afirmó que Kiev "intenta implicar directamente a Bielorrusia en el conflicto y ampliar la geografía de las acciones bélicas, entorpeciendo las posibilidades de lograr una solución político-diplomática". También prometió que Moscú está "dispuesto a tomar todo el conjunto de medidas" previstas en el tratado de seguridad bilateral si Minsk lo requiere.

Ese tratado rige desde marzo de 2025 bajo la Unión Estatal, el organismo político que vincula a Rusia y Bielorrusia desde la década de los noventa. El acuerdo obliga a Moscú a defender a Minsk ante una amenaza externa. Lavrov lo dejó claro: si Ucrania ataca suelo bielorruso, Rusia responderá.

El ultimátum de Zelenski apunta a los sistemas de retransmisión instalados en territorio bielorruso. Según Kiev, esos equipos permiten a las fuerzas rusas coordinar ataques con drones contra las regiones del norte de Ucrania. El episodio ocurre tras un ataque con drones que, según Moscú, alcanzó un autobús que transportaba a un equipo juvenil de fútbol bielorruso en la región rusa de Briansk, incidente que Rusia atribuyó a las Fuerzas Armadas de Ucrania.

Lavrov también utilizó la instancia para criticar a la Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la Unión Europea. Apuntó directamente a Anitta Hipper, portavoz de Exteriores del organismo, por respaldar las advertencias de Zelenski contra Alexandr Lukashenko, presidente de Bielorrusia. Las declaraciones de Hipper las calificó de "cínicas" y "condenables".

El plazo que fijó Zelenski vence en los próximos días. Si Lukashenko no retira los equipos, Kiev ha anunciado ataques. Si Ucrania actúa, Rusia ha prometido intervenir al amparo del tratado bilateral. Eso convertiría a Bielorrusia, que hasta ahora prestó apoyo logístico a Rusia sin entrar directamente en combate, en un nuevo frente de la guerra.