Colombia no tiene todavía un presidente electo oficial. Abelardo de la Espriella, político opositor, se impuso en la elección presidencial por un margen tan estrecho que el resultado sigue en disputa.
El movimiento oficialista que respalda al presidente saliente Gustavo Petro no aceptó el resultado. Presentó miles de reclamaciones formales y anunció que apelará al escrutinio definitivo, proceso que puede extenderse varios días.
La elección dejó al país partido en dos. Dos visiones opuestas, separadas por una fracción de votos, llegaron al límite de lo estadísticamente empatado. El periodista Nicolay Abril, de NTN24, canal de noticias latinoamericano con sede en Bogotá, lo resumió con claridad: Colombia llega a esta elección dividida y sale de ella igual.
Para Abril, el gobierno de Petro no cumplió su promesa central. El presidente llegó al poder en 2022 prometiendo reconciliar al país. El resultado de las urnas indica que no lo consiguió.
El presidente electo, si el escrutinio confirma la victoria de De la Espriella, heredará un Estado fracturado. Los desafíos son urgentes: seguridad, criminalidad y gobernabilidad en un país que sigue conviviendo con conflictos armados internos.
Según Abril, el triunfo opositor forma parte de una tendencia más amplia: el avance de sectores de derecha en América Latina durante los últimos años. Hasta el cierre de esta nota, varios gobiernos de la región optaban por esperar los resultados definitivos del escrutinio antes de reconocer oficialmente al ganador.
