La visita del Director Nacional (s) de la Dirección del Trabajo (DT), realizada a las faenas de SQM, terminó con la detección de falencias y la orden de clausura parcial en algunas zonas de trabajo del Salar de Antofagasta. La decisión motivó una dura carta del presidente del Sindicato Andino Rol Supervisor y Rol General de SQM, Claudio Castillo, dirigida a sus asociadas y asociados.

En el escrito, Castillo dijo que lamentaba “que este tipo de gente se venga a gastar la plata desde Santiago a regiones sin conocer nada de la realidad de la minería” y acusó que se montó “un verdadero show comunicacional”. El dirigente cuestionó aspectos prácticos de la fiscalización, como la exigencia de baños a 75 metros de cada punto de trabajo, lo que a su juicio sería inviable en una empresa con gran extensión territorial.

Castillo, cuyo sindicato agrupa a trabajadores de SQM, Sociedad Química y Minera de Chile, ejemplificó la dificultad: sostuvo que aplicar esa regla implicaría instalar casi 11.000 baños químicos en la faena. También criticó que la comitiva de la DT proveniente de Santiago hubiera pasado por encima de los fiscalizadores locales y puso en duda la preparación del equipo inspector, preguntando si contaban con exámenes de altura y con los equipos de protección personal, conocidos por sus siglas en español como EPP.

El dirigente defendió la continuidad de las labores y la seguridad operativa de la compañía, afirmando que la faena genera empleo diario para más de 2.500 trabajadores y que cuenta con sistemas para el retorno a casa. Castillo añadió que la fiscalización y la difusión pública de sanciones crean incertidumbre en una actividad que, según dijo, es un aporte importante a la economía regional.

La intervención de la DT se enmarca en un mayor escrutinio sobre las faenas del Salar y sobre la industria del litio en Chile, donde las inspecciones laborales y ambientales han aumentado en los últimos años. Para empresas como SQM, cualquier medida de cierre parcial puede implicar ajustes operacionales, demoras en turnos y presiones en la cadena de proveedores, además de provocar debate público sobre cumplimiento normativo y condiciones de trabajo en faenas aisladas.

En la carta sindical no figura una respuesta de la Dirección del Trabajo ni de SQM a las críticas públicas de Claudio Castillo. Queda por ver si la empresa apela las sanciones, si la DT publica los detalles técnicos que motivaron las clausuras, y cómo evolucionan las fiscalizaciones en el Salar, donde confluyen exigencias laborales y normativas ambientales que afectan a la industria del litio en el país.