En Austin, Texas, en la madrugada del miércoles, James Talarico, diputado estatal de Texas, derrotó a la congresista Jasmine Crockett en la primaria demócrata para la candidatura al Senado, según informó la Associated Press (AP). La victoria coloca a Talarico como referente del llamado «progresismo amable» en una campaña que culminará en las elecciones legislativas de mitad de mandato en noviembre.
Talarico, quien ha dicho que aspira a ser pastor presbiteriano, hizo campaña con el lema «ama a tu vecino» y contraponía ese mensaje a lo que calificó como los discursos de odio y la represión migratoria asociados a la Administración de Donald Trump, expresidente de Estados Unidos. Crockett reconoció la derrota y llamó a la unidad dentro del partido diciendo que «Texas está preparada para volverse azul», en referencia a un posible giro demócrata del estado.
La victoria añade presión sobre la estrategia demócrata en Texas, un estado donde los demócratas no ganan un escaño al Senado desde hace 38 años. Talarico afirmó que revertir esa racha requerirá cambios estructurales, y durante su acto de presentación la noche del lunes fue presentado por Carlos Eduardo Espina, influencer uruguayo-estadounidense, mientras sonaba música del cantante puertorriqueño Bad Bunny. Las mayores ovaciones en su discurso llegaron cuando pidió «procesar a los agentes que abusan de su poder» y llevar ante el Congreso a quienes actúen encapuchados, propuestas que atizan el debate sobre control policial y rendición de cuentas.
Frente a preguntas sobre diferencias con Crockett, Talarico evitó matizar contrastes personales y señaló en cambio a la clase multimillonaria como su verdadero adversario, aludiendo a la influencia del dinero en la política. Crockett, congresista por Texas, había intentado durante la campaña destacar su experiencia legislativa y federal.
La primaria en Texas tiene consecuencias más allá del estado. Si los demócratas lograran eventualmente la mayoría en el Senado de Estados Unidos, cobrarían relevancia las políticas migratorias, los acuerdos comerciales y la agenda de relaciones con América Latina, materias que afectan a Chile y a la región. Sin embargo, la posibilidad de que el partido obtenga la mayoría este año depende de la capacidad de ganar en estados tradicionalmente republicanos.
El artículo original al que se tuvo acceso queda incompleto en su cierre; la lista de las “tres cosas” que, según Talarico, se necesitan para romper la racha de 38 años no está disponible en la versión citada. Para noviembre queda la prueba de si un mensaje de cambio amable es suficiente para convencer a votantes en un estado que ha sido foco de la política migratoria y económica de Estados Unidos, y cuyo resultado puede influir en la dirección del Congreso y en la relación de Washington con Chile y la región.
