Matías Walker, senador que se declara independiente, habló en privado con el presidente electo José Antonio Kast a fines de enero en Panamá, en el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe (CAF), y dejó en claro su disposición a respaldar medidas de emergencia vinculadas a seguridad y economía.
El encuentro en Panamá, organizado por la CAF, el banco de desarrollo de América Latina, fue el primer cara a cara entre Walker y Kast antes del cambio de mando. Antes de la elección, Walker había dicho que sería oposición si Kast ganaba, y no respaldó públicamente al republicano en la primera vuelta. Tampoco ha revelado su voto en el balotaje.
Aun así, según asistentes a la conversación, Walker le explicó al presidente electo que apoyaría lo que él llamó el gobierno de emergencia en materias de seguridad y de reactivación económica. Esa señal dejó más tranquilo al senador respecto de las prioridades de la futura administración, según esas fuentes.
La postura de Walker ha generado tensiones internas en Demócratas, el movimiento político que surgió tras la disolución del antiguo partido. En su excolectividad critican que Walker rechazara la acusación constitucional contra Diego Pardow, del Frente Amplio, cuando Joanna Pérez, diputada de Demócratas, fue una de las principales promotoras. Ximena Rincón, exdirigente de la colectividad, en cambio aprobó esa acusación. Walker también se opuso a exigir la renuncia del ministro Carlos Montes, del Partido Socialista, cuando varios en el movimiento lo proponían.
En ese contexto, senadores del oficialismo y de la oposición ya admiten que buscarán acercamientos con Walker para potenciar o frenar proyectos clave en la Cámara Alta. Para el oficialismo, su apoyo facilitaría la aprobación de medidas de seguridad y paquetes económicos de carácter urgente. Para la oposición, retener su voto es clave para poder vetar normas que consideran regresivas o que limiten derechos.
Históricamente, los votos de parlamentarios de centroderecha o centroizquierda han sido determinantes en la aprobación de reformas complejas. En ese sentido, la negociación sobre Walker no solo es táctica, sino que puede marcar la gobernabilidad del primer semestre del nuevo gobierno. El ciudadano común verá el efecto en la velocidad y el alcance de las medidas de seguridad y en decisiones económicas que impactan el empleo y el gasto público.
No todos los episodios están plenamente documentados en la información recibida. El relato sobre una reunión de mesa previa a que Ximena Rincón fuera nombrada ministra de Energía queda incompleto en los registros disponibles, por lo que no es posible detallar la intervención de Walker en ese episodio.
El próximo paso será observar votaciones concretas en el Senado. Ahí se medirá si la posición declarada por Walker se traduce en respaldos efectivos o si, por el contrario, su independencia deriva en un posicionamiento variable según cada iniciativa. En la práctica, su decisión definirá quién gana y quién pierde en las reformas que vienen, y condicionará la capacidad del gobierno de José Antonio Kast para implementar su agenda de emergencia.
