El 4 de marzo, la ministra de Salud Ximena Aguilar recibió de la Organización Panamericana de la Salud la certificación oficial entregada por la Organización Mundial de la Salud que reconoce a Chile como el primer país de América en eliminar la lepra como problema de salud pública. En la ceremonia hubo representantes de la OPS y del organismo internacional.
La lepra, también llamada enfermedad de Hansen, es una infección causada por la bacteria Mycobacterium leprae, conocida como bacilo de Hansen. Según la Organización Panamericana de la Salud, su periodo de incubación es largo, en promedio alrededor de cinco años. La enfermedad afecta principalmente la piel y los nervios, y puede provocar manchas cutáneas, pérdida de sensibilidad, hormigueo en las extremidades, daño ocular y, en etapas avanzadas, discapacidades permanentes.
La transmisión requiere contacto estrecho y prolongado con una persona infectada que no esté en tratamiento, por lo que no se considera altamente contagiosa. La Organización Mundial de la Salud recomienda la terapia multidroga, que combina fármacos como rifampicina, clofazimina y dapsone, y que convierte la lepra en una enfermedad curable, además de reducir la posibilidad de discapacidad cuando se inicia oportunamente.
Es importante aclarar que la «eliminación como problema de salud pública» no equivale a erradicación total de la enfermedad. La OMS define esa eliminación cuando la prevalencia cae por debajo de un caso por 10.000 habitantes, un umbral epidemiológico que refleja control sostenido pero no la ausencia absoluta de nuevos casos. Chile es, según la certificación, el segundo país en el mundo en alcanzar esta verificación, después del Reino Hachemita de Jordania.
Especialistas en salud pública y autoridades señalaron que este logro combina vigilancia activa, acceso a diagnóstico y tratamiento en atención primaria, y campañas para reducir el estigma que históricamente aisló a las personas con lepra. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, describió el hito como un ejemplo de lo que permiten el liderazgo y la ciencia; en la ceremonia dijo, "La eliminación de la lepra en Chile envía un mensaje claro al mundo".
El desafío ahora es mantener la vigilancia epidemiológica, garantizar la detección temprana y el acceso continuo a la terapia multidroga, y sostener programas de rehabilitación y apoyo social para quienes viven con secuelas. Las autoridades sanitarias chilenas y las agencias internacionales advierten que, sin estos cuidados, la enfermedad puede reaparecer en focos locales, por lo que la certificación es un paso relevante pero no el final del trabajo público en salud.
