Este viernes 27 de febrero, Sopraval SpA ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) la declaración de un proyecto para ampliar su planta faenadora ubicada en la comuna de La Calera, Región de Valparaíso; la presentación fue firmada por Luis Felipe Fuenzalida, director de Sopraval SpA.

La iniciativa contempla una inversión de US$160 millones y busca que la planta opere al máximo de su capacidad autorizada, que actualmente es de 270.000 toneladas anuales, cifra que la empresa equipara a 94.736.842 pollos. El proyecto tiene un horizonte de vida útil previsto de 25 años.

Según el detalle ingresado al SEIA, la obra considera la extensión de la sala de máquinas para redistribuir e instalar nueva línea de producción, la ampliación de la sala de despacho de producto terminado y del digestor. También incluye la ampliación de la planta de tratamiento de Residuos Industriales Líquidos (RILES) para elevar su capacidad de caudal a 267 m3/hora, y la reutilización de parte del efluente tratado —25 m3/hora— para riego y lavado, con lo que se busca disminuir descargas y el requerimiento de agua fresca para la operación.

En términos eléctricos, el proyecto plantea ampliar la sala de generación para incorporar tres nuevos generadores eléctricos de 2.500 KVA cada uno y ocho transformadores adicionales; el expediente señala que estos equipos “en total aportarán 15.000 KVA”, lo que elevaría la capacidad instalada total de la planta a 28.715 KVA. En este punto el propio documento contiene una imprecisión aritmética: tres generadores de 2.500 KVA suman 7.500 KVA, por lo que la empresa no detalla en el texto público cómo se alcanza la cifra de 15.000 KVA.

Sopraval estima la creación de 180 puestos de trabajo durante la fase de construcción y de 1.049 empleos una vez que la planta esté en operación. La compañía es controlada por Agrosuper, el conglomerado alimentario chileno que hace algunos años decidió terminar el procesamiento de pavos y reconvertir parte de sus planteles a la producción de pollos, en respuesta a la volatilidad de precios en ese mercado.

Con la declaración ingresada, el proyecto ahora quedará sujeto al proceso de evaluación del Servicio de Evaluación Ambiental, que revisará los antecedentes, podrá solicitar información adicional y determinar si corresponde someter la iniciativa a participación ciudadana u otras medidas de mitigación. Los impactos sobre el recurso hídrico local, las descargas y la demanda energética serán parte central del análisis que enfrentarán tanto la empresa como las autoridades y la comunidad de La Calera.

Si el SEIA aprueba el proyecto con o sin reparos, la ampliación podría acelerar la producción en la planta y tener efectos directos sobre el empleo local y la cadena de abastecimiento avícola en la zona, mientras que cualquier observación ambiental deberá ser resuelta antes del inicio de obras.