La noche del martes, en La Moneda, el Presidente Gabriel Boric ofreció su último mensaje televisado como jefe de Estado, a pocas horas del traspaso de mando al mandatario electo José Antonio Kast. El discurso no fue pregrabado y tuvo un tono de balance y despedida.
En un intercambio con el país que duró 11 minutos, Boric agradeció el respaldo ciudadano durante su administración, recordó sus recorridos por el territorio y defendió las transformaciones impulsadas por su gobierno. En uno de los pasajes más contundentes dijo, en primera persona, "Me voy con la frente en alto y con las manos limpias", y reiteró que deja la Presidencia con la convicción de haber actuado conforme a su conciencia.
El mandatario hizo además un mea culpa por episodios que marcaron su Gobierno, entre ellos el caso Monsalve y la llamada "casa de Allende", y reconoció que hubo errores en la gestión de esas situaciones. Sobre el caso Monsalve, Boric ya había admitido públicamente que debió actuar con mayor celeridad, y en su cierre insistió en la necesidad de aprender de esas fallas.
En lo programático, el discurso repasó medidas sociales y económicas atribuidas a su administración. Boric destacó la reducción de la pobreza y sostuvo que más de 600 mil familias salieron de esa condición durante su mandato, además del aumento del salario mínimo y otras políticas sociales que, dijo, buscan reparar desigualdades.
El Presidente puso esos avances en clave histórica, señalando que su gestión forma parte de una continuidad republicana y mencionó a los expresidentes Patricio Aylwin, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Ricardo Lagos, Michelle Bachelet y Sebastián Piñera como referentes de esa posta política que, a su juicio, combina continuidad y cambio.
El mensaje llegó en medio de un clima tenso entre el actual Gobierno y el presidente electo. José Antonio Kast, presidente electo, había suspendido bilaterales de traspaso tras una cita en La Moneda que fue calificada como tensa por parlamentarios; pese a ello, Boric aseguró que el traspaso de poder será impecable y llamó a que la institución presidencial permanezca por encima de las diferencias políticas.
En el cierre, el Presidente buscó fijar una versión pública de su legado y pedir que se juzgue su gestión en perspectiva. La transición formal, la entrega de la banda y el inicio del gobierno de Kast definirán ahora si las promesas de continuidad institucional y el balance público que planteó Boric se traducen en una convivencia política estable para el próximo periodo.