El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) informó que este domingo sus fuerzas efectuaron un ataque cinético contra una lancha en el océano Pacífico que dejó seis muertos, en el marco de la llamada Operación Lanza del Sur.

Según el comunicado publicado por SOUTHCOM en sus redes sociales, la acción se hizo contra una embarcación que la inteligencia estadounidense identificó transitando por «rutas conocidas de narcotráfico en el Pacífico este» y que estaba «involucrada en operaciones de narcotráfico». El organismo agregó que «seis hombres narcoterroristas murieron en esta acción» y que ninguna fuerza militar estadounidense sufrió daños.

SOUTHCOM añadió que desde septiembre de 2025 se han atacado al menos 45 embarcaciones en operaciones similares, y que la campaña, según su conteo, ha causado la muerte de más de 150 personas en barcos tanto en el Pacífico como en el Atlántico. La nota oficial no entregó identidades de los fallecidos ni detalles sobre la nacionalidad de la tripulación.

La acción reportada este domingo ocurre después de una operación del 23 de febrero en el Caribe que, según el mismo comando, dejó tres muertos. También llega en paralelo al lanzamiento de la iniciativa «Escudo de las Américas», promovida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien la semana pasada reunió en Miami a varios líderes latinoamericanos de derecha para crear una coalición contra lo que Washington denomina «narcoterroristas». Como señal de coordinación, SOUTHCOM y las autoridades de Ecuador informaron la semana pasada su primer operativo militar conjunto contra el narcotráfico en ese país.

En Washington, el comunicado del gobierno estadounidense menciona además al secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien, según esa versión, firmó un acuerdo con casi 20 gobiernos de Latinoamérica y el Caribe para comprometerlos a luchar contra los «narcoterroristas» y advirtió que EE.UU. «está listo» para lanzar una ofensiva en solitario si no hay cooperación.

Organizaciones civiles de derechos humanos, varios legisladores demócratas y algunos republicanos han criticado públicamente estos ataques, considerándolos potencialmente ilegales y planteando dudas sobre su conformidad con el derecho internacional y la soberanía de terceros países. El gobierno de Estados Unidos responde que actúa en el marco de un «conflicto armado» contra carteles y organizaciones terroristas ligados al tráfico de drogas, argumento que ha alimentado el debate jurídico y diplomático en la región.

Para la región, estas operaciones concentran varias tensiones: aumentan la presión sobre gobiernos con rutas de tránsito de drogas, elevan el riesgo de incidentes en alta mar y plantean interrogantes sobre control jurisdiccional y cooperación multinacional. Por ahora, SOUTHCOM mantiene la hipótesis operativa sobre la presunta vinculación narcotraficante de la lancha, y no ha entregado información pública sobre investigaciones complementarias ni sobre consecuencias diplomáticas inmediatas con países como Venezuela, sobre la cual el comando también ha dicho ejercer mayor presión.

Quedan por conocer detalles clave: la identidad y nacionalidad de los fallecidos, evidencia que sostenga la atribución de la embarcación a grupos criminales o terroristas, y las eventuales reacciones oficiales de los países afectados. Mientras tanto, el operativo refuerza la estrategia estadounidense de acción marítima directa contra redes de tráfico de drogas en aguas del Pacífico y el Atlántico del hemisferio occidental.