Boris Johnson llegó al cargo como líder del Partido Conservador y reemplaza a Theresa May, quien renunció después de no conseguir aprobar su acuerdo de salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE). Johnson ganó la carrera interna frente a Jeremy Hunt, que entonces era ministro de Relaciones Exteriores.
Johnson es una figura conocida en la política británica: fue alcalde de Londres, luego ministro de Relaciones Exteriores y líder de la campaña a favor del Brexit, el movimiento que en 2016 obtuvo el 52% de los votos en el referéndum para que el Reino Unido saliera de la UE. Su estilo personal, marcado por la irreverencia y una retórica populista, genera adhesiones por su promesa de “hacer” el Brexit y recelos por su historial de improvisación y polémicas públicas.
El núcleo del problema que deja May es político y parlamentario. La Cámara de los Comunes, la cámara baja del Parlamento del Reino Unido, rechazó en varias oportunidades el plan de salida que ella impulsó. Eso explica por qué el liderazgo conservador buscó un recambio interno con la expectativa de ofrecer una postura más firme frente a la UE.
Las reacciones son contrapuestas. Sus partidarios celebran la promesa de recuperar control y acelerar el Brexit, los sectores opositores, incluidos los del Partido Laborista liderado por Jeremy Corbyn, temen que un gobierno más duro pueda llevar a un Brexit sin acuerdo con consecuencias económicas y legales. En Bruselas, los líderes de la UE han mantenido firme la posición de no reabrir sustancialmente el texto ya negociado.
¿Por qué importa esto fuera del Reino Unido? Porque la política británica define clases de relación comercial y regulatoria con socios globales. Londres es un centro financiero y un mercado de bienes y servicios. Además, el Reino Unido ha solicitado integrarse al CPTPP, la alianza comercial transpacífica de la que Chile es miembro fundador. El rumbo que adopte Johnson sobre libre comercio y accesos al mercado será relevante para negociaciones regionales.
Impacto para Chile y América Latina. El Reino Unido es un socio comercial importante para Chile y firmó acuerdos de continuidad para preservar preferencias tras el Brexit. Cambios en la estrategia británica, como una mayor inclinación por acuerdos bilaterales o una salida sin acuerdo con la UE, pueden afectar exportadores chilenos de alimentos, servicios y educación, además de inversiones y el flujo de personas. Si el Reino Unido acelera su ingreso al CPTPP, eso abriría nuevas dinámicas comerciales que conviene seguir de cerca.
Qué observar ahora. Si Johnson prioriza un Brexit “duro” aumentará la probabilidad de fricciones comerciales y regulatorias con la UE; eso definirá en qué términos negociarían Reino Unido y países del Pacífico. Para Chile, interesa monitorear las ofertas en negociaciones, la estabilidad del mercado financiero y las condiciones para el comercio de sectores clave.
En suma, el ascenso de Boris Johnson cambia el tono y la agenda en Londres, pero sus efectos reales dependerán de decisiones concretas sobre el Brexit y la política comercial. Desde Santiago conviene vigilar negociaciones del CPTPP, las medidas regulatorias del Reino Unido y cualquier impacto sobre exportaciones e inversión.
