El nombre de Mauricio González llegó a la opinión pública por la relación con la senadora Camila Flores. Apareció en videos e imágenes filtradas junto a la parlamentaria, y su exmarido, Percy Marín, afirmó que la relación comenzó mientras aún estaban casados. Ahora González enfrenta acusaciones de un tipo diferente.
El programa Primer Plano presentó esta semana el testimonio de Lucio Merino, empresario agrícola, quien relató que González nunca le pagó por trabajos realizados. El monto adeudado asciende a cerca de 18 millones de pesos, según Merino, quien llegó a demandarlo y lo calificó de "sin escrúpulos".
Merino describió una historia familiar: pagos que comenzaron con retrasos, abonos parciales y promesas de "la próxima semana" que nunca se cumplieron. "Empecé a trabajar con él y al principio ningún problema, pero después se empezó a atrasar con los pagos", relató. El empresario decidió demandar, tuvo varias audiencias, pero terminó desistiendo de la acción legal.
Lo que más le impactó fue el contraste que encontró al visitar la casa de González para intentar un acuerdo directo. "Me impresionó mucho llegar a su casa y ver los autos de alta gama, muy bonita su casa, un barrio bien acomodado", dijo. González prometió saldar la deuda. Nunca más apareció.
"Para mí, después de todo lo que pasó, es una persona... sin escrúpulos. Sin escrúpulos", cerró Merino en el programa.
Lo relevante más allá de la deuda es el cargo que ocupa González: jefe de gabinete de la senadora Flores. No es solo su pareja, sino alguien que trabaja directamente en su oficina parlamentaria. El reportaje no recogió versión de González ni de la senadora sobre las acusaciones.
