En Milano-Cortina 2026, Italia, la delegación chilena puso fin a su participación cuando Sebastián Endrestad, fondista chileno de 27 años, no pudo terminar la prueba de 50 kilómetros de esquí de fondo salida clásica. La jornada quedó marcada además por la superioridad noruega en todas las pruebas de fondo.
La carrera de 50 km, que cerró el programa olímpico de esquí de fondo, fue dominada por Johannes Klæbo, esquiador noruego de 29 años, quien se impuso con claridad y sumó seis medallas de oro en estos Juegos, alcanzando once títulos olímpicos en su carrera. Martin Loewstroem Nyenget y Emil Iversen completaron el podio, confirmando la profunda hegemonía de Noruega en la disciplina.
Para Chile la jornada tuvo otro cierre: Endrestad participó en tres pruebas durante los Juegos. El fondista debutó en el esquiatlón 10 km + 10 km masculino con un 72° puesto, compitió en el circuito de 1,5 kilómetros finalizando 86°, registró un 56° lugar en la salida clásica de esquí de fondo y finalmente abandonó la exigente prueba de 50 km, que dejó sin opciones a la comitiva nacional.
Tácticamente, las pruebas de fondo en Milano-Cortina respondieron al ritmo impuesto por los equipos más completos. Noruega mostró superioridad en velocidad y relevos, controlando los segmentos claves de cada prueba y defendiendo posiciones con cambios de ritmo sostenidos, algo donde atletas como Klæbo son especialistas. Para competidores de naciones con menos infraestructura invernal, como Chile, las carreras de distancia se resolvieron en los tramos finales, cuando la experiencia, el relevo y la profundidad de banquillo hacen la diferencia.
La actuación de Endrestad, más allá del abandono en la carrera final, vuelve a mostrar la dificultad que enfrentan los deportistas chilenos en pruebas de resistencia en nieve, donde la regularidad en circuitos europeos y el apoyo logístico cuentan tanto como el talento individual. A sus 27 años, Sebastián Endrestad suma experiencia olímpica tras competir en tres pruebas en Milano-Cortina, y su participación servirá como referencia para el desarrollo del esquí de fondo nacional.
Mientras Klæbo escribe una nueva página en la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno y se perfila como el gran dominador de esta edición, la conclusión para Chile es de balance y planificación: convertir la visibilidad en apoyo sostenido para que otros fondistas nacionales puedan reducir la brecha con las potencias nórdicas en ciclos futuros.
