SQM, la minera chilena, y la estadounidense Ivanhoe Electric Inc. anunciaron una alianza para explorar cobre en terrenos de SQM ubicados en el norte de Chile, en una etapa inicial que durará tres años. El plan contempla campañas geológicas y geofísicas financiadas con US$9 millones (dólares estadounidenses) sobre una superficie de 2.002 kilómetros cuadrados.

La iniciativa combinará la experiencia de SQM en propiedad de tierras con la tecnología de Ivanhoe Electric. La firma norteamericana aportará el sistema geofísico Typhoon, diseñado para obtener imágenes del subsuelo, y el software de Computational Geoscience Inc. para modelamiento subterráneo. La geofísica es la disciplina que usa principios físicos para mapear lo que hay bajo la superficie, algo parecido a usar un escáner para ver estructuras ocultas en lugar de excavar a ciegas.

Según el comunicado, si los resultados iniciales son positivos, SQM e Ivanhoe podrían constituir una empresa conjunta, una sociedad donde ambas tendrían participación igualitaria. El acuerdo también otorga a SQM la opción de asumir la operación del proyecto y nombrar al gerente general, si así lo decide.

Este movimiento forma parte de la estrategia de diversificación de SQM. Hace semanas la compañía y Codelco oficializaron NovaAndino, la sociedad conjunta para explotar litio en el Salar de Atacama. En esa estructura participa Máximo Pacheco, presidente del directorio de Codelco, y Ricardo Ramos, gerente general de SQM, cargos que refuerzan la coordinación entre las firmas en proyectos críticos.

El uso de herramientas como Typhoon y el software de modelamiento puede acelerar la detección de cuerpos de cobre en zonas de difícil acceso o con poca exposición en superficie, reduciendo el número de perforaciones exploratorias necesarias. Para ponerlo en cifras, explorar 2.002 km² es comparable a cubrir una superficie mayor que la comuna de Santiago con técnicas más sofisticadas antes de decidir dónde perforar.

Lo que no especificó el comunicado fue el calendario de resultados esperados ni el estado de permisos ambientales y de comunidades locales, requisitos clave en Chile para avanzar desde exploración a construcción y extracción. Esos trámites pueden demorar años y condicionan en la práctica si un hallazgo se transforma en mina.

Para el mercado, la alianza refuerza la apuesta chilena por mantener su liderazgo en cobre, un metal central para la transición energética global porque se usa en redes eléctricas y vehículos eléctricos. Si la exploración confirma depósitos de escala industrial, podría aumentar la oferta futura de cobre desde Chile, pero ese impacto dependerá de factores técnicos, regulatorios y de inversión que aún están por verificarse.

En los próximos meses habrá que seguir los informes de campaña geofísica y geológica, además de la comunicación sobre permisos y acuerdos con comunidades. Esos hitos marcarán si la alianza se limita a prospección o si evoluciona hacia una inversión de largo plazo con impacto real en la producción chilena de cobre.